Macron, el personal pide que se vote a Macron, pone como ejemplo a Macron, pero se le olvida que aquí no tenemos a ningún Macron. No hay ningún Macron, y si lo hubiera ya se lo habrían comido los joteros de España, las tribus de cocotero autóctono, el comunismo de Cojo Manteca y el sanchismo de primaveraverano. Aquí no hay Macron, y no porque no tengamos en los partidos castings de guapetes con pin, sino porque no hay centro, y eso es lo primero. No tenemos sistema presidencial, no tenemos elecciones a dos vueltas, no tenemos la herencia de una República que inició la Edad Contemporánea, pero sobre todo no tenemos centro, que siempre cae porque toda la antigua España de baraja se une contra él, como en un escarmiento de viejos feriantes o rancheros. Así que los alineamientos, las simpatías y hasta los cordones sanitarios se mencionan sabiendo que son folclore de aquí, que no podemos ser franceses como no podemos ser bailarinas de Degas.
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