El planeta cada vez necesita y consume más energía. El año pasado demandó un 2,2% más que en 2023, lo que supone un incremento significativamente más elevado al de la última década, cuando aumentó a una media del 1,3% interanual. Representa una aceleración de la demanda del 70%. Son los datos que hoy ha dado la Agencia Internacional de Energía (AIE) que también sitúa el grueso de ese mayor consumo energético en las llamadas economías emergentes, a las que asigna el 80% del incremento.

En su informe Global Energy Review, la AIE concluye que la energía disponible en el planeta es cada vez más renovable, pero sin que se detecte una reducción relevante en las energías contaminantes. Así, la demanda de gas natural creció el año pasado un 2,7% y el petróleo un 0,75%. Ese menor crecimiento en la demanda del petróleo se debió en gran medida a una mayor extensión del vehículo eléctrico en todo el mundo, que representa ya el 25% de las ventas de nuevos vehículos. De este modo, el petróleo representó por primera vez menos del 30% del total de la energía demandada en el mundo.

El incremento de la demanda está impulsado en gran medida por un mayor peso de las energías renovables y de la energía nuclear. La AIE cuantifica en 770 gigavatios hora la capacidad de energía renovable en el planeta, lo que representa un nuevo récord. Respecto a la capacidad de generación de energía nuclear, los datos del año pasado muestran que sigue en aumento, tanto que los registrado el pasado ejercicio supone la capacidad nuclear más alta de los últimos 15 años.

El sector eléctrico, el gran consumidor

En potencias económicas como China, el aumento de demanda energética sigue siendo importante, pero inferior al de años anteriores. En 2024 alcanzó un repunte del 3%, lo que supuso casi la mitad del incremento del año anterior. En las economías más avanzadas el aumento en la demanda fue del 1%, lo que supone un cambio de tendencia tras varios años de descenso en los consumos.

El sector eléctrico es el que más energía consumió, con un incremento del 4,3%, el doble que en la medida de la última década. La AIE apunta a que el cambio climático, con temperaturas récord en muchos lugares, disparó la demanda energética con fines de refrigeración. A ello se sumó el avance en la electrificación del transporte en todo el mundo y el desarrollo de la Inteligencia Artificial.