Desde este martes 1 de abril, los empleados que cumplan 62 años tendrán la opción de anticipar su pensión de jubilación parcial hasta en tres años, lo que se convierte en un avance muy importante para el sistema de pensiones en España. Este cambio se produce tras la reforma acordada por el Gobierno, la patronal y los sindicatos, así como algunas novedades que afectan a los trabajadores autónomos que pretendan continuar con su actividad laboral tras la edad de retiro.

La reforma tiene como finalidad hacer más atractiva tanto la jubilación parcial anticipada como la jubilación activa, modalidades que hasta el momento han tenido escasa utilización en el mercado laboral. Si bien los cambios son bien recibidos, su propia aplicación generará cierto para algún efecto de incertidumbre.

¿Quiénes pueden adelantar su jubilación parcial?

Las personas trabajadoras que deseen acogerse a la jubilación parcial tendrán, a partir de ahora, la posibilidad de acogerse a esta jubilación desde los 62 años siempre y cuando hayan trabajado y cotizado un mínimo de 38 años y 3 meses; en caso contrario la edad fijada será de 63 años y 8 meses. Para poder hacer uso de ello será necesario haber pactado un acuerdo con la empresa en el que se debe cubrir la vacante con la contratación de un relevista.

En el primer periodo de la jubilación parcial, los empleados podrán trabajar entre un 20% y un 33% menos del tiempo habitual, reduciéndose así la forma del mismo con la pensión a la que acceden en la misma proporción a lo largo de ese año. En el segundo año ya podrán reducir su jornada de trabajo una cantidad que puede llegar al 75%, es decir, siguiendo un modelo gradual que permita llegar a la jubilación total.

Beneficios para sectores con mayor exigencia física

Esta anticipación de la jubilación parcial estará especialmente diseñada por la alta exigencia física de los trabajadores de determinados sectores, tales como el de la limpieza, el del transporte y el del comercio. En el caso de que el contrato de relevo se haya integrado en los convenios colectivos de algunos sectores, en otros se prevé una cierta resistencia por parte de los empresarios.

Uno de los cambios más relevantes es la posibilidad de la contratación de relevistas con contratos fijos discontinuos, favoreciendo la adaptación de las empresas a esta modalidad sin tener que acudir únicamente a aquellos trabajadores en desempleo o con contratos temporales.

Jubilación activa: trabajar y cobrar la pensión

La reforma también amplía las opciones de la jubilación activa, que permite a los trabajadores continuar en activo mientras reciban parcialmente su pensión. Esta opción ha sido muy poco utilizada en los asalariados, y ocupó un lugar más predominante entre los trabajadores autónomos.

Con este nuevo escenario, los trabajadores autónomos que se acojan a la nueva posibilidad de contratar la jubilación activa comenzarán cobrando el 45% de su pensión mientras continúan generando ingresos por su trabajo. Y si la prolongan podrán llegar a cobrar el 100% a partir de 11 años en esta opción.

Perspectivas y desafíos de la jubilación activa

El objetivo de esta medida es estimular la permanencia de trabajadores con experiencia en el mercado laboral, en particular en profesiones en las que el conocimiento y la especialización sean importantes. No obstante algunos expertos sostiene que los incentivos no son lo suficientemente atractivos como para que muchos trabajadores opten a ellos.

Excepciones y limitaciones en la aplicación de la reforma

A pesar de los nuevos requisitos establecidos para su regulación, los funcionarios designados por el sector público no podrán acogerse a la jubilación parcial de manera inmediata. Ya que en el caso del personal laboral si que puede acogerse legalmente a la jubilación parcial, ya que la falta de plazas suficientes para cubrir los relevos llegan a dificultar la norma a la práctica. En el caso de los funcionarios, existe una regulación específica que está en trámite en el Congreso.

La reforma quiere conseguir una mayor facilidad en la transición hacia la jubilación, pero el efecto que tendrá realmente dependerá de cómo acaben las empresas y los trabajadores aprovechando estas nuevas dosis de flexibilidad.