La deuda de las administraciones públicas se sitúo en el 101,8% del PIB a cierre de 2024, según los datos ofrecidos por el Banco de España este lunes. Concretamente, supone 1,62 billones de euros, un 3,2% menos que en 2023. Según las previsiones del Ejecutivo, la deuda caería al 98,4% en 2027, al 90,6% en 2031 y al 76,8% en 2041. Sin embargo, estos datos contrastan con los ofrecidos también este lunes por la Autoridad Independiente y de Responsabilidad Fiscal (AIReF) durante la presentación de su informe Opinión de la Sostenibilidad de las Administraciones Públicas a largo plazo.

AIReF estima que la deuda pública mantendrá una senda alcista como consecuencia del envejecimiento de la población. De esta forma, para 2050 la deuda se situaría en el 129% del PIB y para 2070, en el 181%. En su informe, constatan la “vulnerabilidad fiscal” de la economía española.

El organismo que preside Cristina Herrero plantea un escenario base en el que se reduce la población en edad de trabajar hasta los 36 millones de persones para 2050, pese a la incorporación anual de los flujos migratorios de 288.000 personas. En este escenario, la Autoridad “proyecta una evolución de la ratio de deuda sobre el PIB favorable en la presente década, pero desfavorable en el medio y largo plazo”.

Para la presente década, la deuda se reduciría hasta el entorno del 97% del PIB. Estos datos se apoyan en el buen desempeño de la actividad económica durante la recuperación de la post-pandemia. Sin embargo, “la década de 2030 marcará un punto de inflexión en la evolución de la deuda, con un retorno a una senda ascendente que se irá intensificando progresivamente”, alertan desde AIReF.

Este comportamiento responde a un escenario en el que el gasto de las administraciones públicas se incrementará por el envejecimiento de la población. El aumento del gasto en pensiones será el principal factor detrás de este incremento, aportando 31 de los 47 puntos adicionales para 2050. En la misma línea, aumentará el gasto en sanidad y cuidados de larga duración, que contribuirán con 27 puntos más. No obstante, la reducción del gasto en educación amortiguará un poco este impacto, con un descenso de 10 puntos. Así, para 2050 plantean un aumento de la deuda pública hasta el 129% del PIB y en 2070, del 181%.

Pese a que la Autoridad Fiscal prevé una mejora del saldo presupuestario a partir de la década de 2050, esta mejora no será suficiente para contrarrestar el incremento del gasto por los intereses. La deuda pública se compone del saldo primario, que es la diferencia entre gastos menos ingresos públicos, más los intereses propios de las deudas anuales acumuladas.

No obstante, también plantean dos escenarios alternativos ya que el horizonte que alcanza el análisis macroeconómico comprende un período muy extenso en el que distintos factores pueden suceder. En el escenario más desfavorable posible, la deuda en 2050 ascendería hasta el 143% del PIB, y en 2070, hasta el 215%. Y en el escenario más favorable hasta el 116% en 2050 y el 153% para 2070.

Finalmente, las previsiones de la institución sobre el envejecimiento de la población señalan que los efectos correspondientes en el gasto público se manifestarán “de manera más significativa” a mediados de la década de 2030 y continuarán hasta alcanzar su máximo en torno a 2050. A partir de 2055, la evolución demográfica contribuirá a una progresiva mejora del déficit, sin embargo, los intereses de la deuda serán los que impulsen el crecimiento de la deuda hasta 2070.