La "deriva" de Vox a nivel internacional y el seguidismo de su cúpula a las directrices de la nueva Administración estadounidense de Donald Trump, preocupa, al menos, a una parte de Génova. Especialmente en lo que respecta a Ucrania y el cuestionamiento permanente a la posición de la UE que desde Vox se está dando. No obstante, fuentes nacionales del partido que pilota Alberto Núñez Feijóo, no contempla ninguna acción política concreta que suponga una ruptura definitiva con los de Santiago Abascal. Tampoco la ruptura en el cúmulo de más de un centenar de municipios donde ambas formaciones comparten gobiernos locales. Ello en un momento en el que Pedro Sánchez y el PSOE vuelve a pedir a los populares que "rompan todos sus vínculos con Vox".
La última alusión de Sánchez fue en la clausura del Congreso Autonómico del PSOE de Andalucía, este domingo pasado, y con las elecciones alemanas de fondo, donde el homólogo de Feijóo, Friedrich Merz, ganador de los comicios, confirmó su compromiso con prolongar el cordón sanitario a los socios de Vox, Alternativa para Alemania (AfD). Los populares, que cuestionan el "oportunismo" de los socialistas, no ven motivos sólidos para romper con Vox, más cuando se trata del nivel político más bajo en el que el carácter internacional no tiene relevancia para la toma de decisiones.
Fuentes nacionales del PP asumen que el giro 'trumpista' de los de Abascal, entre los que empieza a ponerse en cuestión su posición pro Ucrania, al menos entre los críticos del partido, no se va a traducir en nada. No tendrá una repercusión directa en la única esfera de poder que comparten Génova y Bambú en poblaciones como Elche, Valencia o Toledo, donde están en coalición, o Sevilla, donde el PP, en minoría, depende de Vox. Los ejemplos son múltiples. Los populares afirman que "Vox puede hacer lo que quiera" si cree que el PP no es buen compañero de viaje, sugieren que por su parte, no habrá abandono de los gobiernos y dejan en el tejado de Bambú cualquier decisión. "Nosotros estamos gobernando y cada uno se retrata", aseguran. En todo caso, si Vox decide dejar de "colaborar" o apuesta por "chantajes", el PP, dice, tendrá una respuesta firme.
El PP renuncia a fracturar sus gobiernos locales y deja cualquier criterio a Vox. Pero no aceptarán ningún chantaje a cambio de sostenerlos, sostienen
Es la misma directriz que impera a nivel autonómico, donde Vox sí decidió romper en el mes de julio de 2024, por el rechazo al reparto autonómico de menores extranjeros no acompañados, sus cinco gobiernos de coalición en Extremadura, Castilla y León, Aragón, Murcia y la Comunidad Valenciana, así como dejar de brindar apoyo externo a los populares en el Gobierno de Baleares, donde estaban ubicados en minoría. Una línea estratégica que se traslada en plena presión por la legislación de las nuevas cuentas regionales para las que Vox cada vez pide más condicionantes a cambio de su sí. Desde peticiones locales como recuperar leyes paralizadas como la de Concordia para remplazar a las autonómicas de Memoria Histórica, pasando por recuperar todo el pacto regional que caducó con la salida de Vox de los Consejos de Gobierno, pasando a exigir la ruptura total con los socialdemócratas en Bruselas. Un "chantaje" al que el PP se niega acusando a Vox de querer torpedear territorialmente con asuntos que exceden a lo que compete de las autonomías.
Ya con los Presupuestos de 2023 prorrogados en las regiones, algo que no desagrada del todo al PP, porque llevan su firma [tampoco disgusta a Vox por el mismo motivo], los casos de Castilla y León, Extremadura y Baleares tienen difícil resolución. Queda por saber qué ocurre en Aragón o en Murcia, donde Vox cada vez pide más a cambio a Fernando López Miras. La última: la reforma del Mar Menor. Una batalla que marcó la alianza en el pasado y que vuelve a reflotarse. En la Comunidad Valenciana, pese a la necesidad de nuevas cuentas que aligeren la reconstrucción tras la DANA, Vox ha pasado de contarla como una excepción a ligarla a las mismas demandas que al resto: la ruptura del orden de Bruselas y el rechazo de la inmigración.
La pretensión del PP, con todo, es la de marcar distancias con Vox. "No estaremos con el entreguismo de un patriotismo falso, de hojalata, de hacer lo que quiera Trump. Nosotros estamos por defender los intereses de la UE", indican fuentes populares, en una jornada en la que Feijóo defendió su atlantismo y compromiso europeo. Lo hizo desde el foro 'Nuevos retos, nuevas respuestas', organizado Madrid Foro Empresarial, este martes. Pero tampoco estaremos dando cobertura al "fanatismo" del Gobierno con salir en tromba a "ir contra Trump", aseguran fuentes del partido. Desde el PP avalan la legitimidad democrática de Trump y se defiende que hay que mantener las buenas relaciones con EE.UU. "sin aceptar cosas que no vamos a compartir nunca".
El PP busca mantener una posición intermedia sin lanzarse a Trump como denuncia de Vox, pero abogando por las buenas relaciones con EE.UU. a diferencia de Sánchez
El propio Feijóo, en ese foro, instó a Sánchez a negociar los aranceles que pueda poner Trump a España. Para reforzar la política exterior del PP, Feijóo se desligó de cualquier concesión injusta a Vladimir Putin, quien para él es claramente "el agresor" de Ucrania. Si se hace, se le da "vía libre" para hacerlo con otros países, cuestionó Feijóo los planes de Trump para zanjar la guerra en Ucrania.
Pese a las pretensiones de mantener las relaciones con Vox a nivel local, si los de Abascal también están por esa labor, es patente que el choque por los presupuestos se ha trasladado a ese foro. En Sevilla o Zaragoza, donde están fuera del Gobierno municipal, la presión ha surtido efectos para conseguir reivindicaciones ideológicas con menos fondos para la inmigración, los sindicatos o respecto a las ayudas para las entidades que se dedican a practicar la suspensión del embarazo. Sí han tumbado las cuentas, obligando a la prórroga de las anteriores, en ciudades como Burgos, Segovia o Cádiz. Destaca Oviedo, donde IU ha sido clave para el PP frente al rechazo de Vox.
El PP resta importancia al choque con FAES
Las valoraciones de los populares sobre la ruptura municipal con Vox se dan en un contexto agravado, donde los de Abascal, han desplegado más ataques a los populares de forma directa e indirecta. Los dos capítulos más recientes han tenido lugar este lunes y martes, precisamente tras las elecciones alemanas. Los populares rebajan la importancia del asunto y se centran en su cometido, dicen, "gobernar" en los territorios y ser "el principal partido de la oposición" frente al Ejecutivo. Pese a que otras fuerzas busquen "hacerse hueco en la oposición", dijo el propio Feijóo de Vox este martes.
En primer lugar, el lunes, desde Bambú, Vox lanzó un órdago a Génova instando a Feijóo a responder, tras dar sus felicitaciones a Merz, sobre si fomentará un cordón sanitario en España, a Vox, similar al alemán. Y si, como la CDU, buscará una gran coalición de la mano del PSOE de Sánchez. En segundo lugar, y con más dureza, las críticas de FAES a Vox y su giro en política exterior, que para muchos le aproximan más a Putin, de la mano de socios como Viktor Orbán, el FPÖ austriaco o la propia Marine Le Pen. En concreto, mediante una publicación, el think tank ligado a José María Aznar, expresidente del PP, calificó a Vox de ser "la quinta columna del Putin Club". Eso ha generado una salida en tromba en contra de figuras de Vox, pero también de su fundación, Disenso.
Vox indica que en el PP y FAES hay rencor porque cada vez sus homólogos pintan menos en la esfera internacional
Hay que recordar, con todo, que FAES ya no está directamente ligada al PP, que cuenta con Reformismo21 como laboratorio de ideas propio de los de Feijóo. Vox, ante las críticas de virar hacia posiciones prorrusas, ha querido revertir el marco discusivo publicitando imágenes de Aznar estrechando la mano a Putin en 2016 y acreditando su "buena amistad". "Quien tiene una gran confusión con la Rusia de Putin es el presidente de FAES, que ha expresado públicamente su admiración por el tirano, incluso después de la invasión y la anexión ilegal de territorio en Ucrania en 2014", escribió Disenso en un hilo de X. En una publicación web de Disenso, se denuncia que "FAES dejó hace tiempo de dedicarse al pensamiento e hizo de la fábula y la mentira su brújula".
En Vox y Disenso, que ahora ha encontrado motivo de choque, viene replicándose la idea de que FAES ha dejado de ser influyente en Iberoamérica y que está resentido con Disenso y Vox por las alianzas allí y en el contexto internacional, "mientras que el PP se está quedando sin socios internacionales". Vox cree que está abonando bien el terreno de cara a un futuro gobierno. "El PP cada vez pinta menos, y el poder en Europa o Iberoamérica lo tienen los socios de Vox", aseguran fuentes nacionales de la dirección de Abascal. Vox, que ha validado el discurso de Disenso [son entidades en simbiosis, dado que su director, Jorge Martín Frías, es eurodiputado de Vox.
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