Carlos Mazón no se va. No se plantea dimitir. Lo ha dicho una y mil veces. La pregunta, señalaba él mismo este jueves, hay que hacérsela "a los que no avisaron de la crecida mortal del barranco del Poyo o a los que están mintiendo permanentemente". El president de la Generalitat Valenciana pretende aguantar. Resistir. Por mucho que incluso en su partido muchos consideren que está abrasado por la gestión de la dana. Por mucho que, como cree la oposición, no cuadre en absoluto su relato de qué hizo y qué no hizo aquel día fatídico, el 29 de octubre. Y sabe que tiene los números a su favor porque la oposición no puede desalojarle del poder. PSPV-PSOE y Compromís no suman mayoría absoluta en Les Corts, el Parlamento autonómico, para arrebatarle el Gobierno. Y esa realidad aplastante, la de los números, es una de las razones que frena a los socialistas para presentar una moción de censura contra él. Es una bala política que, consideran, hay que administrar bien. Un mero gesto que no conducirá en ningún caso a la salida de Mazón. Por eso entienden que todavía no ha llegado el momento, sin descartar en ningún caso tirar de esa herramienta.

La hipótesis de una moción de censura ya circulaba en el ambiente político valenciano cuando se levantó el velo de la prudencia y comenzó la exigencia de depuración de responsabilidades políticas. La planteó Compromís ya en noviembre, ofreciendo sus 15 parlamentarios en Les Corts a los socialistas. Los valencianistas no podían presentarla por sí mismos, porque el Estatuto y el reglamento de la Cámara imponen que han de proponerla una quinta parte de los diputados (o sea, 20 de un hemiciclo de 99). Pero el PSPV, liderado por la ministra de Ciencia, Diana Morant, no creía útil todavía tirar de esa herramienta. Su fórmula era otra: que el PP forzase la caída de Mazón, conformar un nuevo Consell de carácter técnico que no dependiera de Vox y que se dedicase a la reconstrucción y, después, convocar elecciones este mismo 2025.

La investigación judicial está apuntando a la posible responsabilidad de la Generalitat, y se centra en saber si la tardanza en el aviso a los móviles pudo ser clave para que se produjeran más muertes

Aquello sucedió en noviembre. Han pasado tres meses y la presión contra el president no solo no ha bajado, sino que ha crecido. La titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja, Nuria Ruiz, que investiga la tragedia de la dana que causó 224 muertos y tres desaparecidos en la provincia de Valencia aquel 29 de octubre, está orientando su investigación de una manera clara: quiere saber si la "palmaria ausencia de avisos a la población" pudo causar el "abrumador número" de fallecidos.

Su tesis, por tanto, es que no se pudieron evitar daños materiales, pero sí muertes. En sus últimos autos, ha ido cerrando el círculo hacia la Administración autonómica, al insistir en que era la competente en mandar las alertas que pudieron haber reducido el número de víctimas. En su último escrito, conocido este jueves, pregunta a la Generalitat si se produjo "algún receso" en la reunión del Cecopi —el Centro de Coordinación Operativo Integrado— y encarga una cronología. Para la magistrada, fue capital "la comunicación de las medidas de autoprotección acertadas en tiempo y contenido". O sea, que fue clave si se mandó a tiempo el mensaje masivo a los móviles la noche de la tragedia, el que llegó a las 20.11 por el sistema Es-Alert, el que la entonces consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, dijo no conocer, pese a que la propia Generalitat lo había probado varios meses antes. La última estrategia de defensa de Mazón figura en la respuesta enviada al juzgado: llegó al Cecopi a las 20.28, cuando ya se había mandado la alerta. Pero con esta última versión desmontaba todo lo afirmado por él y por su equipo hasta entonces —siempre habían asegurado que llegó al centro de emergencias de L'Eliana pasadas las siete— y, sobre todo, arrojaba más dudas aún sobre su gestión en aquella tarde negra de la riada. La mayor parte de las muertes, según el sumario, se produjo antes del envío del mensaje a los móviles.

El 'president' insiste en que no dimitirá, en que resistirá. Pero los gritos de "¡Mazón, dimisión!" y "¡fuera!" se repiten allá donde va

El president no se libra de los gritos de "¡Mazón, dimisión!" y "¡fuera!" —también de "¡asesino!"— allá donde va. También ocurrió este jueves, en un foro que podía presumirse tranquilo, un acto sobre educación en el Palau de Les Arts de València. Pero él insistió en que no se irá y volvió a cargar contra el Ejecutivo central.

La decisión "más oportuna"

El PP, puertas para afuera, sigue respaldándole, porque Mazón "ha dado la cara, no se fue corriendo, ha pedido disculpas por sus errores, asumido responsabilidades y hecho cambios", en palabras del vicesecretario de Economía de la dirección de Alberto Núñez Feijóo, Juan Bravo. Lo que ha trasladado el jefe de los populares es que la futura candidatura de Mazón estará ligada a la reconstrucción, y que se tomará la decisión "más oportuna" sobre él porque al partido le interesa volver a gobernar en Valencia, como él mismo dijo el lunes en Telecinco.

Los socialistas subrayan que no descartan "nada", tampoco la moción de censura. "Pero estamos en otra cosa, la presión no puede estar en nosotros", alegan. Advierten, eso sí, de que la realidad es cambiante

Este jueves, el portavoz parlamentario socialista, José Muñoz, contó que su grupo había pedido una comparecencia específica del president en Les Corts para que explique "la verdad" de lo que hizo la tarde la dana, "mientras su pueblo se estaba ahogando". Y no descartó la posibilidad de que sus 31 diputados presenten una moción de censura. Los socialistas no descartan "nunca nada" ni "ninguna posibilidad", señaló.

La pregunta volvía, por tanto, al PSPV. El interrogante de qué hará. Y aunque públicamente el partido sigue sosteniendo que todas las opciones están sobre la mesa, en realidad no es una alternativa que se baraje como próxima. "No decimos que no a nada, porque todas las herramientas son buenas, pero estamos en otra cosa, no en la moción de censura. La presión es hacia Mazón para que dimita o para que Feijóo le eche, que son los que pueden. La presión no puede estar en nosotros. Lo que no puede ser es que sea un activo tóxico para el PP y no lo sea para los valencianos", apuntan fuentes de la cúpula.

PSOE y Compromís suman 46 escaños, por los 53 de PP y Vox. Ya la semana pasada la ultraderecha se alineó con Mazón y no le exigió su dimisión

En la dirección autonómica explican que son varias las razones para rechazar, al menos por ahora, la posibilidad de la moción de censura. La más obvia es que no hay números. PSOE (31) y Compromís (15) suman 46 escaños, por los 53 de PP (40) y Vox (13). Ya el pasado 20 de febrero se votó en Les Corts un sucedáneo de moción de censura, la iniciativa para exigir la dimisión del president. La propuesta no prosperó porque la ultraderecha sostuvo a Mazón.

Admitida la personación del PSPV en la causa

"No nos dan los números y más allá del impacto político, hay que ver la utilidad de la moción. Y es que además estamos en que el PP mueva ficha", indica un alto mando de la cúpula. Otra razón que se superpone es que el Estatuto valenciano exige que el president de la Generalitat sea a la vez diputado autonómico. Y la ministra Morant no es miembro de Les Corts. Para los socialistas, además, se trata de buscar la mejor "oportunidad" de utilizar una bala de oro como la moción de censura. "Y si la hubiéramos empleado antes de Navidad, como quería Compromís, habríamos quemado un cartucho". La norma autonómica impone que cuando una moción no sale adelante, sus proponentes no pueden plantear otra hasta el siguiente periodo de sesiones.

La estrategia del PSPV es recalcar que "no solo es Mazón el problema", lo es "también el PP valenciano", por "su manera de gestionar las catástrofes"

No obstante, en el propio PSPV advierten de que la situación es muy cambiante, y de hecho si la presión ha crecido en las últimas semanas ha sido, sobre todo, por los avances en la instrucción de la jueza de Catarroja. Una causa en la que ya están personados a falta del pago de la fianza de 6.000 euros, que se formalizará la próxima semana. Por eso creen que, pese a todo, hay que esperar a que sigan adelante las pesquisas judiciales y a que eche a andar la comisión de investigación sobre la dana en Les Corts. Este viernes, de hecho, los socialistas presentarán su plan de trabajo, aunque los números caen lógicamente a favor de PP y Vox.

La estrategia de los socialistas es recalcar que "no solo es Mazón el problema", lo es "también el PP valenciano", por "su manera de gestionar las catástrofes, como ocurrió con el Prestige de 2002 o el accidente del metro de Valencia de 2006", recalca un prominente cargo de la ejecutiva del PSPV.

En la dirección de Morant creen que su presión ha sido clave para que el 'president' esté acorralado, junto a la labor de la prensa y de la Justicia: "Está donde está porque no ha triunfado el discurso de la mentira"

En el partido defienden que no solo ha de pensarse en la moción de censura como una vía para plantar cara al president. "Es que negamos la mayor. Si Mazón está donde está es porque nosotros hemos mantenido la presión y por la investigación de la jueza y de la prensa. Está donde está porque no ha triunfado el discurso de la mentira. No nos hemos sentado a esperar", se reivindican. El PSPV ha exigido la factura de la comida del jefe del Consell con la periodista Maribel Vilaplana en el restaurante El Ventorro el día de la dana, el listado detallado de las llamadas telefónicas efectuadas y recibidas, los desplazamientos del vehículo oficial. No ha habido forma. La Generalitat ha negado hasta el momento toda esa información. Mazón aseguró el pasado lunes, en un desayuno informativo en Madrid, que realizó 16 llamadas el día de la riada, pero a partir de las 17.37, cuando ya se había anegado parte de la provincia y su consellera Pradas había pedido a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, la movilización de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Pero no aportó pruebas.

Mazón no ha logrado que se pase página del 29 de octubre. Todo lo contrario. Sus evasivas y constantes cambios de versión no han hecho sino aumentar la ira de buena parte de los valencianos, hasta el punto de que la siguiente pregunta es si podrá participar de los múltiples actos de Fallas.

¿Blindaje en el CJC?

Los socialistas dicen no saber muy bien a qué atenerse. Qué esperar de los siguientes movimientos. La situación es extremadamente volátil y todo puede pasar. Las especulaciones son múltiples: que si el president puede no llegar vivo a Fallas, que si puede aguantar hasta Pascua, que puede convocar elecciones, que si resistirá hasta el final. En la cúpula del PSPV estiman que en él operan varios motivos para quedarse: mantener el aforamiento ante el Tribunal Superior de Justicia, para empezar —la jueza de Catarroja no puede investigarle, pero sí a la consellera Pradas, al no ser aforada— y también asegurarse la condición de expresident.

En el PSPV creen que el jefe del Consell busca mantener su aforamiento y también garantizarse una legislatura completa para poder acceder al cargo de miembro del Consejo Consultivo durante 15 años

El artículo 4 del estatuto de los expresidentes de la Generalitat señala que estos serán miembros natos del Consejo Jurídico Consultivo (CJC) de la Comunitat durante un plazo de 15 años, siempre que hayan ejercido el cargo de presidente "por un periodo igual o superior a una legislatura completa", porque de lo contrario serán miembros del CJC "por un periodo igual al tiempo que hayan ejercido el cargo de presidente, con un mínimo de dos años". Por tanto, si Mazón disolviese la Cámara, se garantizará estar en el CJC por 15 años, pero no accedería a ese privilegio si fuera relevado por otro jefe del Consell. O más bien jefa, porque quien aparece en las quinielas como posible relevo es la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, que también es diputada del PP en Les Corts.

"Es que algunos dirigentes del PP te reconocen con la boca pequeña que Mazón está acabado. El problema para el partido es que el desgaste ya toca a Feijóo. Y si Ana Rosa [Quintana] y hasta la prensa conservadora te pide la dimisión es que ya no hay forma de levantarlo. La cosa es cuándo y cómo actúa el PP", apunta un mando del PSPV. La cúpula socialista recuerda estos días cómo en 2011 Federico Trillo, entonces dirigente nacional del PP, forzó al president Francisco Camps a dimitir por el caso Gürtel.

Los sondeos internos dan al PSPV que "aguantan" sus resultados, pero podrían volver a la Generalitat gracias a un Compromís que "se dispara" y un PP que "se hunde"

La dirección dice estar preparada en caso de que hubiera nuevas elecciones, en las que la candidata sería la ministra Morant. Según una encuesta interna, realizada hace unas semanas, el PSPV podría volver a la Generalitat. El partido "aguanta", pero sobre todo Compromís "se dispara". Por el lado de la derecha, no habría suma posible, creen, porque aunque Vox crece, el PP "se hunde". Pero todo es prematuro. Porque no hay elecciones a la vista y porque el fuego no deja de cercar a Mazón.