A tres días de subir Pedro Sánchez al avión oficial para iniciar una nueva gira por China y Vietnam, la desconfianza se ha instalado en la sede nacional de los populares. Alberto Núñez Feijóo alertó el pasado jueves respecto al riesgo de querer sustituir EEUU por China "de la noche a la mañana" como aliado estratégico de la Unión a pesar de la guerra comercial abierta por el mandatario estadounidense. Por detrás ven la mano del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con quien "todo es oscuro", dicen fuentes populares a El Independiente, apuntando a unos posibles intereses inconfesables con el régimen del gigante comunista al igual que los tiene con la dictadura venezolana de Nicolás Maduro.

"Seguro que cuando Rodríguez Zapatero viajó por primera vez a Venezuela nadie pensaba que años después sería el principal embajador de este régimen en Europa", alertan respecto a su relación privilegiada con un gobierno totalitario que no respetó el resultado democrático de las urnas y que él sigue avalando. Además, en los últimos cinco años el ex presidente lleva actuando a modo de enlace entre el Grupo de Puebla -del que es un elemento muy activo junto a la izquierda populista iberoamericana- y los intereses de China. Y la salvaje guerra arancelaria de Trump puede resultar el pretexto perfecto para una nueva relación con Xi Jinping que vaya incluso más lejos que la marcada por la Unión Europea, con un ex presidente actuando en la sombra.

Los populares también atribuyen al ex presidente el giro sobre el Sáhara Occidental

En este contexto, los populares también vieron en su momento la "inspiración" de Zapatero en el diseño de la política exterior española en un tema especialmente sensible para nuestro país como lo es el cambio histórico de posición respecto al Sáhara Occidental, nunca lo suficientemente explicado. Aunque pudo haber más motivos, incluso relacionados con el espionaje a través de Pegasus, el ex inquilino de la Moncloa, -un habitual del régimen marroquí junto con los ex ministros José Bono y Miguel Ángel Moratinos-, se apresuró a salir en defensa de dicho cambio de posición. Sostuvo que la propuesta soberanista de Marruecos sobre el Sáhara era "un buen camino para negociar", al tiempo que alabó la, a su juicio, "valentía" de Sánchez por este giro.

Por eso, en el cuartel general de los populares se extiende la preocupación respecto a que el Gobierno "quiera reemplazar como aliado estratégico y sin solución de continuidad a China por Estados Unidos" con el pretexto, real, de los aranceles, pero con el riesgo de que responda a otros intereses no declarados ni tampoco necesariamente coincidentes con los de la Unión Europea.

Sin ocultar sus intenciones

En todo caso, no se le puede culpar al ex jefe del Ejecutivo de intentar ocultar sus intenciones con respecto al gigante asiático. En mayo 2020, al poco de declararse la pandemia mundial, pronunció en Brasil una conferencia durante la quinta reunión del Grupo de Puebla para destacar la importancia de que "la izquierda latinoamericana y la región haga un diálogo con China para recuperar un orden multilateral". Y agregó: "tenemos que hacer que China, y ojalá la Unión Europea, pongan a EEUU en una situación imposible". Y ahora, sin duda, hay una situación casi imposible con el régimen trumpista que alimenta esta estrategia.

No es la primera visita de Sánchez a China. De hecho, es la tercera en tres años, y aunque la de la próxima semana estaba prevista antes de la bofetada arancelaria de Trump, Europa ya estaba sobre aviso respecto a las intenciones del presidente estadounidense, sólo a falta de conocer su alcance real. Moncloa explica que con la visita intenta explorar nuevos mercados y fortalecer las relaciones comerciales entre ambos países. Por eso no sólo le acompaña el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, sino también el de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, como representante de uno de los principales sectores afectados por la tasa del 20 por ciento impuesta a todas las importaciones procedentes de la Unión Europea. Lo cierto es que Sánchez visitó China muy recientemente, el mes de septiembre del pasado año, de ahí la sorpresa por un segundo viaje, aunque esta vez incluye también Vietnam.

Zapatero ha intensificado en los últimos meses su agenda de viajes a China

Por su parte, Zapatero ha intensificado en los últimos meses su agenda de viajes a China y de contactos con autoridades de aquel país en España. Sin ir más lejos, el pasado mes de marzo fue uno de los invitados al Foro de Boao, un remedo del Foro de Davos pero con acento asiático. Reconvertido en lobbista de la potencia asiática, mantiene una relación privilegiada con la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, un órgano asesor del régimen comunista.

El pasado jueves, Feijóo señaló sobre Sánchez que "iniciar un camino unilateral de espaldas a la Unión Europea es una equivocación". Tampoco ocultó sus recelos sobre una visita que, sospechan, está patrocinada por el ex jefe del Ejecutivo, reconvertido en un de los activos más fieles del líder del PSOE. Concretamente, Feijóo señaló que "si se ha mandado al expresidente Zapatero de avanzadilla, tengo reservas sobre los verdaderos objetivos del viaje a China", para insistir a continuación en la necesidad, a su juicio, de mantener vivo el eje atlantista.