Entre Alvise Pérez y Sumar. En una franja intermedia entre el eje de izquierdas-derechas queda establecido Vox por su posición respecto a Donald Trump después de culminar su mayor anuncio arancelario. La imposición de un 20% de tasas para todos los productos españoles y europeos que quieran comercializar en Estados Unidos, ha exaltado a los principales partidos del arco parlamentario español, mientras que Vox queda al margen entre su intento de mantener la amistad con la administración Trump directa y a través de Patriotas por Europa. Ello, le ha llevado solo a mencionar que los aranceles no les gustan y que serán perjudiciales. Previamente, a desear desde Washington que "ojalá" no se impusieran, sin pedir explícitamente a Trump que no lo hiciera.

La relación de Trump con sus aliados parte de una base: cada cuál va a seguir los intereses que cree mejores para su país. En este caso, Vox entiende que Trump está actuando según lo que le demandan sus votantes, especialmente de aquellas zonas desindustrializadas que ahora ven esperanzas en recuperarse si la competencia de productos externos es más complicada frente a lo local. El problema, en primer lugar, es que Trump justifica ese guiño con su electorado mediante cálculos que no se corresponden con la realidad. Señala que hay un 39% de aranceles de la UE contra EEUU ahora y que ese 20% busca compensarlo.

Desde el ámbito económico se desdeñan los cálculos usados para establecerlos, por ser un batiburrillo de datos que buscan compensar la balanza deficitaria con los países que venden más de lo que compran a EEUU. "Es una fórmula arbitraria e injustificada", según el ministro de Economía Carlos Cuerpo. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sitúa en el 3% o menos los aranceles europeos dependiendo del producto. Según la Organización Mundial de Comercio, el tipo arancelario medio de la UE es del 5%, mientras que la Comisión apunta que es de un 1% en el caso de las relaciones comerciales con EEUU.

Las divergencias en Vox

El otro inconveniente es que precisamente el respaldo a la soberanía de cada nación según sus intereses, perjudicando incluso a sus máximos aliados, es muy difícil de explicar al votante, especialmente cuando éste es el principal afectado. Entre lo que dice el partido actualmente y lo que dice Solidaridad, el sindicato de Vox, hay matices. Si bien tras el anuncio de Trump Vox insistió en que no le gustan los gravámenes, sí consideró negativo que la UE busque contestar a Trump bajo el mismo parámetro arancelario y escale así una guerra comercial. Desde el campo se opina completamente lo contrario. Si bien se prima el diálogo para llegar a acuerdos, no se renuncia a devolver el golpe a través de aranceles similares.

Tampoco ha ayudado que Vox venga sosteniendo que a los socios con poder de gobierno iban a contar con un mejor trato. Al igual que España, con la izquierda en el poder, tanto Meloni como Orbán van a sufrir ese 20% de gravámenes extra.

Vox ve negativos los aranceles de Trump y rehuye responder con aranceles como piden sectores como el campo. Su sindicato, Solidaridad, ven positivos esos aranceles y piden imitarlos en España y Europa

Precisamente, justo lo contrario opina el nuevo secretario general del sindicato. En un acto del mismo, Jordi de la Fuente, respaldó de manera contundente las acciones de Trump para "la defensa de la clase obrera". Es más, las pidió para España y la UE para la defensa de productos "birriosos, hechos con mano de obra esclava y que generan competencia desleal". Eso supondría imponer aranceles a EEUU además de otros territorios. Aunque por las palabras de De la Fuente, estaba más orientado a Marruecos o Asia-Pacífico.

Desde Vox, en privado algunas fuentes nacionales creen que Trump y los suyos puede que se estén equivocando y terminen afectando a su propia economía, pero insisten que desde este otro lado que es Europa, lo que debe hacerse es "jugar con las cartas" que se tienen, que son la negociación desde un estado de inferioridad. Esto no se traslada en público, dado que afectaría a los lazos con Trump. Pese a asegurar lo contrario Vox sobre Bruselas, la presidenta Ursula von der Leyen, si bien dice estar preparada para represalias, sigue contemplando la vía del diálogo. El debate está abierto.

Desde Vox se insiste en poner en primer plano a la UE como "principal mal de los agricultores", pese a todo. Un intento de reconducir y abrir un marco alternativo en el que Trump no sea el agresor, sino quien se está defendiendo pese a su posición dominante de los ataques de Bruselas. Tanto personales como por la deslealtad económica. En las entidades agrarias, como COAG, tras la consulta de El Independiente, se acredita que el campo es consciente que en esta materia Trump es el agresor.

Entre Alvise y Feijóo

A la derecha de Vox, las alusiones a Trump son bien escasas. Los grupúsculos más ultras están completamente focalizados en la cuestión migratoria bajo los parámetros de la reinmigración, y apenas valoran las acciones del estadounidense. Ni rastro del asunto arancelario en las redes sociales. Es el caso de Falange Española, que además de la inmigración está centrada en el rechazo a la resignificación del Valle de los Caídos. Hacer Nación, igualmente habla solo de inmigración. Ni si quiera el carácter proteccionista de estos partidos y de rechazo a la influencia de potencias extranjeras ha servido para entrar en materia.

Para Democracia Nacional, Trump está buscando fortalecer su economía al darse cuenta que "es una mala idea deslocalizar sectores estratégicos de tu país". Ahora bien, ve erróneo que arremeta contra Europa, que a diferencia de Asia "no es un socio desleal", dicen. Pese a todo, creen que Bruselas no puede ser referente moral. Con este asunto la organización no está insistiendo contra Bruselas como sí con la inmigración. Todos respaldan la salida del Bloque, así como de la OTAN o de otros focos de influencia de EEUU.

Quien también ha sido breve en sus críticas es Alvise Pérez, a la derecha de Vox por su perfil antisistema y de derecha radical. Ha sido tajante frente al bipartidismo y la UE, pero también frente a Vox, a quien quiere rascar votantes. En un mensaje a través de su canal de Telegram, afirmó este viernes que "estar sometido a Bruselas como PP y PSOE no es patriotismo". Pero "estar sometidos a Trump" tampoco lo es. "Patriotismo es defender España de cualquier potencia extranjera, sea cual sea".

Precisamente por esa competencia por la derecha, el PP busca mantener una posición intermedia que permita ser atractivo para el votante más moderado de Abascal. Al igual que Vox, piden que las relaciones con Estados Unidos sean buenas y no se opte por desplazar los ejes comerciales a China. También piden respeto al resultado de las urnas y la figura de Trump, pese a no ser su socio directo. Y, por último, piden que Europa agote toda la vía diplomática para rebajar la tensión y llegar a consensos para aminorar el impacto de los aranceles. Ahora bien, de no conseguirlo, y a diferencia de Vox, el PP sí opta por la vía dura, de responder con aranceles. Tal y como aboga Von der Leyen desde la Comisión Europea.

De hecho, las posturas entre Feijóo y Sánchez están siendo muy cercanas en este asunto en contraste con otros temas. Hay contactos entre Gobierno y Génova. El popular, de hecho, y al hilo de la presentación del plan de contingencia del Gobierno, está haciendo lo propio en las comunidades autonómicas del PP. Ha convocado el próximo lunes a sus representantes y a los principales referentes de los sectores afectados por los aranceles. Será en Madrid. Sánchez también es favorable a esos contactos autonómicos, y a sentar al sector.

Aproximación Sánchez-Feijóo

El discurso entre Sánchez y Feijóo sobre este asunto, de hecho, es muy parejo. Sánchez ha asegurado que "nadie se va a beneficiar" de estos aranceles, porque "la guerra comercial afectará a todo el mundo". Pide a Trump que "recapacite". Feijóo, en esa línea, asegura que "los aranceles no van a hacer grande a nadie, sino pequeños a todos", en alusión al lema de Trump, 'Hacer grande otra vez'. Además, el plan de ayudas anunciado por el Ejecutivo es "acertado" para el popular. Y ambos creen que debe responderse con "proporcionalidad", aunque agotando la vía del diálogo.

Sánchez y Feijóo creen que los aranceles no van a beneficiar a ninguna de las partes. Feijóo lamenta que Vox minimice el problema

De hecho Feijóo, ha lanzado un mensaje claro al electorado de Vox: "Quien ataca los intereses comerciales de mi país no contará con nuestra condescendencia". Para él nadie que se considere "patriota" puede "minimizar" estas acciones del estadounidense.

La izquierda, la más combativa

No hay esa complicidad en cuanto a las aperturas a nuevos mercados como el chino, que conlleven un cambio de eje prioritario en cuanto a relaciones internacionales y comerciales con EEUU, en su plenitud desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Sánchez, que iniciará una gira por China y Vietnam esta semana, es partidario de abrir el mercado a Asia. Algo que no entra, de momento, en los planes de la UE. También apuesta por implementar los tejidos con América Latina. A ello le invita Sumar.

Ambas formaciones vienen cuestionando a la Administración Trump como máxima representante de las políticas ultraconservadoras de la ola nacionalpopulista internacional. También la injerencia de aliados como Elon Musk en procesos electorales como el alemán. Lo que a juicio de Vox, deteriora más las relaciones con EEUU. A nivel político, contra más fuerte sea la ofensiva de Trump, más combustible electoral tendrá Sánchez para volver a establecer la dicotomía nosotros-ellos de cara a unas futuras elecciones, en referencia a PP y Vox.

Mientras que Vox rechaza represalias y PP y PSOE las contemplan si se agota la vía del diálogo, desde Sumar se opta por el discurso más contundente: además de corresponsabilizar a Vox por el seguidismo a Trump, se piden acciones inmediatas que permitan financiar las ayudas a los sectores afectados. Esta semana, IU, integrado en Sumar, ha demandado nuevos impuestos a las grandes multinacionales como Google o Apple, que hagan negocios en España. Y también a las grandes fortunas. Se exige que con eso, además, se de cumplimiento a uno de los acuerdos del pacto de coalición.

Se quiere ir más allá, demandando la salida de la OTAN ante un socio mayoritario que ve a Europa como "enemiga" [se cree que el propio Trump la desmantelará]. Igualmente, se pide que se obligue a EEUU a abandonar las bases españolas. Se teme que Trump inicie acciones contra terceros países desde territorio español. Sumar, pese a todo, sabe que en estas solicitudes no encontrará al PSOE.