Finalmente, tras un fin de semana de reflexión, sí, habrá adelanto de las elecciones generales. El domingo 29 de noviembre de 2026. Es la decisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la que anunció este lunes desde las escalinatas de la Moncloa. Y es la declaración institucional que esperaban en su Ejecutivo y en su partido, que querían que aprovechase la ventana de oportunidad para la izquierda que ha provocado el desahucio de Maricarmen Abascal y la movilización social que no solo no ha parado sino que ha ido a más. No hubo, esta vez, ni golpes de efecto ni giros de guion. Se ajustó a lo que trasladaban todos en su entorno: un anticipo electoral. No ha decidido esperar más ni llevar las urnas algo más adelante para pillar a sus socios de Sumar (ahora Frente Amplio) más organizados.

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El jefe del Ejecutivo tardó en llegar a su anuncio durante su discurso de en torno a nueve minutos, porque antes tenía que justificar por qué había llegado hasta aquí. El Gobierno, aseguró, ha hecho "todo lo que estaba" en sus manos para "defender el interés de los españoles" y se ha "esforzado por construir un mundo mejor", "denunciando a genocidas cuando otros callaban, combatiendo a los tiranos, a los tecnoligarcas y también a los especuladores que quieren destruir el futuro" de las nuevas generaciones "para agrandar sus bolsillos". Su Ejecutivo, presumió, "ha convertido a España en un referente mundial de paz, de feminismo y de prosperidad", y hoy cuenta con "los mejores resultados económicos, sociales y medioambientales que ha tenido un Gobierno democrático en nuestro país", algo que ha sido posible gracias a los trabajadores, los autónomos, las empresas y los socios, cumplimentó. Y gracias a la "mayoría social" que ha "sacado lo mejor de sí misma en cada una de las crisis" que ha tenido que gestionar.

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Pero a la vez el presidente confesó ser consciente de que en esa mayoría social "hoy hay insatisfacción". Y miraba a los manifestantes por la vivienda que han llenado calles y plazas desde el desalojo forzoso de Maricarmen, a los acampados en la Puerta del Sol que acumulan ya nueve noches firmes y sin voluntad de levantarse de allí. "Sé que les indigna ver cómo sus intereses, los intereses de la gente de a pie, son disociados en el Parlamento en beneficio de unos pocos. Sé también que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto. Es verdad también que aún quedan muchas injusticias que corregir, muchas metas sociales que conquistar y muchos problemas que resolver, sobre todo en los ámbitos de la desigualdad en los servicios públicos y de la vivienda".

Y no puede dar ese salto con este Parlamento, concluyó, como se vio el viernes cuando tumbó, con los votos de Junts, PP y Vox, los dos decretos de vivienda. No es posible con el hemiciclo que arrojaron las urnas del 23 de julio de 2023, necesita una mayoría más sólida de la que tiene y sin ataduras: "Para hacer más necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente. Para acometer en profundidad las reformas pendientes que necesitamos para que la ciudadanía pueda lograr reducir esos niveles de desigualdad, debemos movilizarnos y debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría mucho más amplia y progresista con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España". Y por eso, tras informar "como corresponde" al Rey, Sánchez decide convocar un Consejo de Ministros esta misma mañana —a las 11.30 horas—, el paso preceptivo que exige la Constitución, para "disolver las Cortes Generales y convocar unas elecciones generales que se celebrarán el domingo 29 de noviembre, de acuerdo a los plazos que establece la ley". El presidente firma este lunes el decreto de disolución de Congreso y Senado y de convocatoria de los comicios, que mañana se publicará en el Boletín Oficial del Estado y entrará automáticamente en vigor, y a partir de ahí se abre un periodo de 54 días hasta las urnas. La campaña arrancará el 13 de noviembre y finalizará 15 días más tarde, el viernes 27.

"Ha llegado, por tanto, el momento de que los españoles y españolas decidáis qué futuro queréis para vosotros mismos y para vuestro país. Ahora depende de vosotros y de vosotras", aseguró, dirigiéndose directamente a los ciudadanos. Y fue entonces cuando desarrolló algunos de los ejes de su próxima campaña, centrada en la protección del Estado del bienestar y en la plantilla que usó en las generales de 2023 y que le resultó exitosa: su Gobierno como valladar frente a la derecha y la ultraderecha. Como muro frente a PP y Vox.

"Basta examinar el horizonte para entender que el mundo se asoma a una época muy compleja de transformación, de transición. Una época de mucha tensión, de emergencia climática, de cambios sociales, también tecnológicos con la inteligencia artificial, muy disruptivos. Una época, por tanto, de grandes peligros, pero también, si sabemos aprovecharla, de grandes oportunidades. Los españoles y españolas tenéis que decidir qué papel queréis jugar en ella y también qué papel queréis que España juegue en ella —apuntó, apelando de nuevo a los ciudadanos—. Si deseáis sumaros a esa ola ultraderechista que involuciona allí donde gobierna o deseáis que España continúe siendo un baluarte de apertura y de justicia social y de responsabilidad medioambiental. Si queréis que nuestro país retroceda o continúe avanzando. Si preferís tener un Gobierno que trabaje por el interés de la mayoría social o preferís entregar la rienda del país a una coalición ultraderechista que no ha propuesto nada y cuyo único objetivo es derogar y recortar los derechos y las libertades que hemos venido construyendo durante estos últimos ocho años para beneficiar a los de siempre, a una minoría privilegiada". Avanzar o retroceder, la misma disyuntiva que fue eje de su campaña hace algo más de tres años. No hacía referencia, en ningún momento, a los casos judiciales por presunta corrupción que afectan a su entorno o su partido, pero que con seguridad la derecha explotará en campaña.

El presidente mostró su confianza en que las urnas, como en 2023, le acabarán dando la razón: confía en los españoles, dijo, porque son un pueblo "valiente y solidario, que se crece ante los desafíos" y que no tiene "reparo" en ser "los únicos o los primeros" en moverse "para estar en el lado correcto de la historia". "Por eso, vamos a dejarnos la piel, vamos a trabajar para merecernos vuestra confianza, para ilusionar y para volver a ganar", remató. No solo las encuestas no le son ahora mismo favorables, es que el ciclo mundial está cambiando, como demostraba hace apenas unas horas en Brasil con la victoria en primera vuelta del ultraderechista Flávio Bolsonaro frente a uno de sus grandes aliados, Luiz Inácio Lula da Silva.

Antes del anuncio, Sánchez, durante su declaración institucional —sin preguntas— repasó los hitos de su mandato, las dificultades que ha tenido que atravesar: emergencias, coyuntura internacional "muy difícil", marcada por las "decisiones unilaterales como las tensiones comerciales" (clara referencia a Donald Trump) o las crisis energéticas. El presidente se presentó a sí mismo como el luchador que se bate contra las "élites económicas y sociales más poderosas, que no se presentan en las elecciones, pero que quieren continuar controlando" el país. También contra "la peor oposición que ha conocido nuestra historia democrática" y que incluso ha "boicoteado políticas buenas para la gente de a pie".

"Nosotros hemos transferido a esos gobiernos autonómicos más recursos que nunca para que invirtieran en sanidad, en educación, para que construyeran vivienda. Y ellos han comprado áticos y han privatizado hospitales", deslizó, atizando de paso a Isabel Díaz Ayuso, la presidenta madrileña.

Pese a todas las "dificultades" y "hostilidades", el Gobierno de coalición de PSOE y Sumar "no ha dejado de trabajar" en estos años. Sánchez hizo hincapié en los logros económicos —España es la "economía que más crece y que más empleo crea de toda la UE", el poder adquisitivo ha aumentado "el triple que grandes economías europeas" como la francesa o la alemana—, en la caída de los niveles de desigualdad y pobreza, aunque "continúan siendo altos". Se han ampliado becas, permisos de maternidad y paternidad, ayudas a la dependencia, insistió, se ha avanzado en la transición ecológica y se ha puesto en marcha una "modernización profunda" de la industria con la culminación del despliegue de los fondos Next Generation. "Y también hemos aprobado medidas valientes para impulsar el derecho constitucional al acceso a la vivienda. Y nos hemos negado a sacrificar nuestro Estado del bienestar en el altar del 5%", añadió, haciendo referencia tanto al problema que ha hecho explotar la calle como al rechazo del aumento del gasto militar a que obligaban Trump y la OTAN. Los carriles del discurso del presidente ya están puestos. Plebiscito sobre la vivienda, también sobre sí mismo. La campaña acaba de arrancar.