La exnovia del exministro José Luis Ábalos dejó bien claro ayer en el Tribunal Supremo que estuvo cobrando dos años y seis meses un sueldo público superior a mil euros sin ir a trabajar un solo día. El testimonio de Jésica R. en el marco del 'caso Koldo' deja en una situación muy delicada a Ábalos a la vista de precedentes como el del expresidente balear Jaume Matas a quien el alto tribunal confirmó una condena por cohecho, después de que su mujer fuera colocada en un hotel con un sueldo de 3.000 euros por no hacer nada.

"Yo fui a recoger el portátil que necesitaba para el trabajo, hice un curso de riesgos laborales y me dieron que tenía que estar a la espera de Joseba [el hermano de Koldo García, asesor de Ábalos]", explicó la joven. "¿Llegó a necesitarla alguna vez?", le preguntó el juez Leopoldo Puente. "No", contestó ella. "¿Nunca la llamó para trabajar?", repreguntó el magistrado asegurándose de que lo estaba entendiendo bien. "No, yo le pregunté alguna vez si necesitaba algo, pero nada", repitió.

Así estuvo durante dos años en la empresa Ineco, donde cobraba el salario mínimo interprofesional de 1.060 euros, y otros seis meses en Tragsatec con un sueldo superior, de 1.173 euros, porque el Gobierno había elevado el nivel del mínimo ese año. Ambas compañías dependen directamente del Ministerio de Transportes que dirigió Ábalos entre 2018 y 2021, años en los que mantuvo con ella una relación extramatrimonial. Desde octubre de 2018 hasta noviembre de 2019, según la declaración de la joven.

La jurisprudencia del Supremo está nutrida de casos similares, como el del expresidente Balear del PP Matas que fue ministro de Medio Ambiente con el Gobierno de José María Aznar. Un tribunal jurado de la Audiencia de Palma de Mallorca lo condenó a 9.000 euros de multa y al decomiso de 42.111 euros que era el dinero que el propietario del Hotel Valparaíso había pagado a su esposa Maite Areal durante un año mediante un contrato simulado.

La Sala de lo Penal del alto tribunal ratificó en 2015 la condena y la sentencia abunda en el delito de cohecho pasivo impropio, es decir, que el que participa del delito (Matas) actuara para el beneficio de un tercero (su mujer) y no para el propio. Los magistrados reflejan que para este delito no hace falta ni siquiera la solicitud de un funcionario o autoridad, sino que para su consumación es suficiente la recepción de la dádiva. Traducido: no haría falta encontrar la petición expresa por la que Ábalos pidió a los funcionarios del Ministerio que llamaran a su novia de entonces para darle trabajo, sino que basta con saber que se consumó el pago de un sueldo durante años sin que ella fuese a trabajar.

"El tipo penal requiere únicamente la recepción de la dádiva, no la solicitud, y es evidente que la simple recepción, aun sin solicitud, ya colma las exigencias típicas del precepto", indica la sentencia que ha consultado El Independiente. Pero, además, Jésica R. dejó caer en su declaración que la mano de Ábalos estaba detrás de su contratación.

Juez: ¿Quién la contrató? ¿Cómo hizo para acceder a ese trabajo?

Jésica R.: En ese momento de mi carrera no tenía todas las asignaturas que debía tener y el señor Ábalos me dijo que era bueno que trabajase mientras estudiaba. Le di mi currículum, se lo mandé por WhatsApp y a finales de febrero me llamaron por teléfono diciéndome que tenía que echar mi currículum en una web

Juez: ¿Pero le llamaron cómo? ¿Por las gestiones de Ábalos?

Jésica R.: Me imagino que por encargo del señor Ábalos sí porque yo no había echado el currículum en ningún sitio. Luego me llamaron para ir a hacer una entrevista a los días con un señor, no recuerdo su nombre. La entrevista fue muy sencilla, para conocerme

A pesar de que los casos son diferentes, puesto que en el asunto Balear un empresario privado pagó al exministro a través del favor a su mujer y en el 'caso Koldo' se trata de una colocación en la Administración Pública, fuentes jurídicas consultadas señalan que la doctrina es asimilable para ambos temas.

Ella, de hecho, ni siquiera sabía que era una empresa pública. "Todas las personas que yo conozco que trabajan en empresas públicas han hecho una oposición y yo pensaba que era una empresa de alguien que conocía. Yo pensaba que era una empresa privada de seguridad de trenes", reconoció.

Ábalos era en ese momento miembro del Congreso de los Diputados, ministro y secretario de Organización del PSOE; Jésica R. aceptó el trabajo de auxiliar administrativa y ni siquiera usó el ordenador que le dieron ["solo para el curso de riesgos laborales que hice cuando empecé y también fichábamos semanalmente, pero nada más"]; y había una relación entre ellos porque todo sucede cuando se mantiene viva la relación sentimental. Tres de los elementos que los magistrados ven necesarios para tipificar el delito.

El alto tribunal explica en el caso de la mujer de Matas que "la cantidad mensual de tres mil euros para su esposa sin contrapartida alguna es sobradamente constitutiva" de un cohecho. "El obsequio se produce en atención al cargo que ostentaba el acusado como presidente del Gobierno balear", dice el fallo.

Da igual que Ábalos no fuera el beneficiario de ese pago, que lo cobrara su pareja ya es un beneficio. "No se trata de que reciba la prebenda precisamente el acusado, sino que quien se aproveche de la misma, y en este sentido, tal aprovechamiento queda fuera de toda duda", refleja la sentencia. "No es este caso en el que se obtiene un empleo para una persona próxima al círculo de parentesco del acusado como modo de pagar la dádiva, sino que lo que se obtiene , en el supuesto enjuiciado, es una cantidad mensual a modo de donación, sin contrapartida alguna", expone. Es decir, situación totalmente equiparable a Jésica R., pero en la administración pública.

El trabajo no fue lo único que reconoció la expareja del exministro. También admitió que estuvo viviendo varios años en un lujoso piso de Plaza de España que eligió cuando Ábalos le dijo que no podía seguir compartiendo piso porque entonces no podría ir a verla. "Él me dijo que eligiera uno y esa fue la primera y la única casa que vi. Era la que me gustaba porque estaba cerca de Ferraz (sede del PSOE) y de la universidad". Allí se quedó hasta mucho después de romper porque él no lograba divorciarse. "Yo me lo tomé como que él me había decepcionado amorosamente y que todos los planes que tenía no los cumplió, pues así por lo menos mientras estuviese haciendo la carrera no tenía que irme a otro sitio", relató.

Este presunto segundo cohecho sí estaría participado por empresarios externos, concretamente, por Víctor de Aldama --el comisionista de la 'trama Koldo'-- y su socio Luis Alberto Escolano, que están investigados en el Supremo y en la Audiencia Nacional. La responsabilidad penal de Jésica R. es más dudosa. En el caso de Matas, por ejemplo, su mujer nunca fue procesada y sólo se le tomó declaración como testigo, sin embargo, otras fuentes jurídicas apuntan a que la Fiscalía Anticorrupción podría pedir su imputación por ser partícipe del cohecho a título lucrativo. "Quien se benefició fue ella", explican.