Donald Trump se ha apuntado un buen tanto. El presidente de Estados Unidos tenía entre sus principales medidas durante la campaña obligar a las grandes compañías del país a fabricar buena parte de sus productos en suelo estadounidense, en vez de deslocalizarla con fábricas en países donde la mano de obra es mucho más barata.
Su principal objetivo fue, desde siempre, Apple. Hace sólo unos días Trump anunciaba en The Wall Street Journal que había tenido una conversación con el CEO de la compañía, Tim Cook, y que este le había prometido tener tres grandes factorías en Estados Unidos.
Un día después de que se hiciera pública dicha entrevista, Foxconn, el mayor proveedor de Apple y pieza clave en la fabricación del iPhone, ha anunciado que invertirá 10.000 millones de dólares, casi 8.500 millones de euros, a lo largo de tres años en una planta de producción que quedará instalada en el estado de Wisconsin, en el norte del país.
En una comparecencia en la Casa Blanca, en la que ha estado presente el propio Trump junto al gobernador de Wisconsin, Scott Walker, y el jefe de Foxconn, Terry Gou, han confirmado que la planta tendrá casi dos kilómetros cuadrados y que empezará con 3.000 empleados.
La plantilla, según ha comentado el propio Trump, podría incluso alcanzar los 13.000 empleados, y no es descartable que se instalen centros similares en Indiana, Michigan o Illinois, todos estados muy cercanos a Wisconsin.
Los primeros productos que saldrán de la nueva fábrica de Foxconn serán pantallas LCD para televisiones Sharp, una empresa que la propia compañía china controla a través de Hon Hai.
El fabricante del iPhone siempre ha mostrado sus reticencias a la hora de fabricar sus productos en tierras norteamericanas. El experimento de ensamblar los MacBook en una planta en Texas no salió del todo bien a nivel económico, por los altas gastos que había que asumir.
Sin embargo, en los últimos meses Apple ha dado pequeños pasos que pueden acercar mucho la fabricación de, al menos, una pequeña parte de los componentes que utilizan sus dispositivos. Ya en mayo la compañía creó un fondo de 1.000 millones de dólares con el objetivo de promover la producción interna.
La ciudad Foxconn
Foxconn no es sólo el principal proveedor del iPhone, es también una de las mayores empresas del mundo y de lo que sale de su fábrica en China dependen muchas compañías tecnológicas. La empresa tiene su cuartel general en Longhua Town, cerca de Shenzhen, que es más conocida como Foxconn City.
En sus más de tres kilómetros cuadrados han llegado a trabajar, y a vivir, hasta 450.000 trabajadores de los más de 1,3 millones que tiene la compañía en todo el mundo. En la ciudad hay 15 centros de producción, un hospital e incluso un canal de televisión propio.
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