La Familia Real sueca vive uno de sus momentos más importantes del año en los premios Nobel. Una ocasión en la que demuestran su capacidad de organización y todos su poderío al sacar del joyero algunas de sus joyas más espectaculares. Este fin de semana no ha sido diferente y la reina Silvia, acompañada por las princesas Victoria y Sofía de Suecia, han lucido las tiaras, pendientes y collares más impresionantes.
La ausencia la marcó la princesa Magdalena, que vive en Estados Unidos, pero se unió Cristina de Suecia, hermana del Rey. La falta de la hermana menor de la heredera no fue suficiente para aplacar el brillo de las royals que sí estuvieron y que lucieron las mejores piezas del joyero real.
Colección de tiaras remodeladas
La reina Silvia, como no podía ser de otra manera, lució la tiara más espectacular de la velada: la de nueve puntas, también conocida como la de la reina Sofía de Nassau, consorte de Oscar II de Suecia. Ya formaba parte del joyero real en 1872 y se especula que pudiera tratarse de una remodelación de un broche de diamantes que habría pertenecido al primer rey Bernadotte, Carlos XIV Juan.
A pesar de que tiene fama de ser difícil de llevar por su peso y estructura, es una de las favoritas de la reina Silvia de Suecia. La suele llevar en las celebraciones de los Nobel y en otros actos del mismo nivel de importancia.
En el caso de la princesa Victoria, su tiara también tenía un importante pasado. Se trata del parure de la emperatriz Josefina, que terminó en la Familia Real sueca debido al matrimonio de Josefina de Leuchtenberg con el rey Oscar I. Un conjunto formado por un collar, un par de pendientes, dos brazaletes y un broche grande que incluye un colgante, todos de amatistas y diamantes. En cambio, se ha transformado con los años para que sea más cómodo.
Pasó de collar a tiara
De collar pasó a tiara, ya que era demasiado pesado para lucirlo colgado del cuello. Después, las pulseras se juntaron para convertirlas en una gargantilla más discreta.
Finalmente, la princesa Sofía, que es la mujer de Carlos Felipe, se puso una tiara llena de significado y la aderezó con dos collares diferentes. Es decir, llevó la impresionante joya que le regalaron tras contraer matrimonio con el príncipe en 2015. De diamantes y con esmeraldas coronándola, esta pieza se supone que es también una transformación, resultado de un collar reconvertido que le habían regalado en Tailandia a los reyes suecos.
A lo largo de los años hemos visto diferentes versiones de la tiara, ya que le han sustituido en varias ocasiones las esmeraldas por perlas, diamantes o turquesas. Una oportunidad de renovación para la princesa Sofía, que apenas luce las espectaculares piezas del joyero real.
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