De nuevo Alemania va camino de conformar una nueva Gran Coalición, la alianza de los dos partidos tradicionales, conservadores (Unión) y socialdemócratas (SPD). La Unión (CDU y CSU) quedó en primer lugar con el 28,6% (208 diputados) en las elecciones celebradas el domingo 23 de febrero. Para que su candidato, Friedrich Merz, pueda ser canciller necesita pactar con otro partido, pero de las opciones reales su única posible es el Partido Socialdemócrata (SPD), del actual canciller, Olaf Scholz. El SPD apenas logró el 16,4% (120 diputados), su peor resultado en más de un siglo. Juntos suman 328 diputados de los 630 del 21º Bundestag.
El segundo partido más votado, Alternativa para Alemania, de extrema derecha, ha duplicado sus resultados de septiembre de 2021, un 20,8% (152 diputados). Han sido la primera fuerza en los cinco Länder del Este, que conformaban la antigua República Democrática de Alemania. Por primera vez son el primer partido de la oposición.
Sin embargo, Friedrich Merz ha descartado negociar con AfD, que sí ha tendido la mano al líder conservador. En Alemania se aplica de forma estricta el llamado cortafuegos o cordó sanitario (Brandmauer) de modo que hasta el momento AfD queda apartado del poder en ayuntamientos, gobiernos regionales y en el federal.
Lo primero que llama la atención es que la Gran Coalición ha dejado de ser grande. Concentran el 45% del voto y el 52% de los escaños del Parlamento federal. El SPD por primera vez no es ni la primera ni la segunda fuerza del Bundestag.
La primera de las cuatro llamadas Grandes Coaliciones, liderada por el líder de la CDU Kurt Georg Kiesinger en 1966, obtuvo el 90% del Bundestag. Angela Merkel, también de la CDU, gobernó con los socialdemócratas en todos sus mandatos salvo el segundo. En el primero de sus gobiernos, en 2005, los dos partidos sumaban una mayoría del 73% del Bundestag. En el último, en 2018, la Gran Coalición ya había menguado hasta el 56%. En la era Merkel se hablaba de la GroKo, abreviatura de Grosse Koalition.
No más GroKo
En Alemania ha surgido el debate sobre si esta alianza entre el primer y el tercer partido, ambos menguados, puede llamarse Gran Coalición. Froben Homburger, jefe de información de la agencia alemana de noticias DPA, ha escrito en X: "Desde que surgió la pregunta. Dpa no llama 'gran coalición' o 'GroKo' a un posible nuevo Gobierno federal negro-rojo. Aunque en el pasado esto siempre se entendió como un Gobierno Unión-SPD, una gran coalición es por definición una alianza de Gobierno de los dos grupos parlamentarios numéricamente más grandes de un Parlamento". Y añade que en este caso la Gran Coalición sería la formada entre la CDU/CSU y AfD.
La tradición en Alemania es que las coaliciones se identifiquen por los colores de los partidos que las forman, así el gobierno saliente era el semáforo (rojo por SPD, amarillo de los liberales y verde por los ecopacifistas). Roja y negra es la bandera de Albania, una sugerencia de usuarios de X al comentario del periodista. O bien coalición mariquita. Incluso los más críticos hablan de la coalición Cola Zero: "Auténtico sabor y cero calorías".
El calendario: la meta en Semana Santa
"El mundo no nos espera", dijo Friedrich Merz, nada más conocer que su sueño de ser canciller esta vez sí podría realizarse. El declive económico que vive Alemania y la revolución en la escena internacional, acelerada tras la vuelta al poder de Donald Trump, hacen que sea urgente que Alemania tenga gobierno de nuevo. Su objetivo es que pueda firmarse el acuerdo antes de Semana Santa, a finales de abril.
Este martes el canciller Scholz ha recibido a Friedrich Merz. Han compartido hora y media en la Cancillería. Aunque el contenido de la conversación no se ha dado a conocer es probable que hayan abordado cuestiones organizativas relativas a la transición. Merz le habría pedido que se coordinen en política internacional. A la próxima cumbre europea sobre defensa acudirá el canciller saliente, por ejemplo, pero tendrá que informar al detalle a Merz.
"Las cuestiones son acuciantes, no pueden retrasarse, y por eso es importante para mí que iniciemos las conversaciones rápidamente". Y se ha mostrado optimista: "Supongo que podremos acordar un buen acuerdo de coalición con los socialdemócratas".
Tanto la CDU y CSU como los socialdemócratas han elegido a sus jefes de grupo parlamentario. A partir de ahí arrancan los primeros contactos. Este domingo hay elecciones en Hamburgo, donde el SPD va en cabeza, y la idea sería empezar las conversaciones exploratorias (Sondierungsgespräche) antes del miércoles de la semana que viene. El 21º Bundestag se constituye el 24 de marzo.
Los temas fundamentales son política exterior, economía y migración. En la última fase es cuando se habla del reparto de Ministerios. La CDU quiere Defensa y Finanzas. Los socialdemócratas tendrán Interior y posiblemente Exteriores. Es probable que el titular actual de Defensa, Boris Pistorius, el ministro más valorado del gabinete saliente, desempeñe un papel clave. Una vez alcanzado el acuerdo, detallado punto por punto, los militantes del SPD será quienes tengan la última palabra.
Los protagonistas
La delegación de la Unión va a estar encabezada por Friedrich Merz, que será jefe del grupo parlamentario, reelegido por aclamación, y el líder de la CSU, el bávaro Markus Söder. El canciller Olaf Scholz no va a formar parte de los socialdemócratas que negocien el nuevo gobierno. Tampoco estará en el nuevo gabinete. En la legislatura entrante será diputado raso.
El negociador más relevante del SPD será el recién designado jefe del grupo parlamentario, el colíder del SPD, Lars Klingbeil, que suena como ministro de Exteriores.
El escollo del límite de la deuda
El principal escollo tanto para la recuperación económica de Alemania como para que recupere su papel en el exterior es el límite de la deuda (Schuldenbremse). Para volver a la rectitud fiscal, en 2009 Alemania fijó en la Constitución que el endeudamiento no pueda ser superior al 0,35% del PIB anula, salvo en casos de emergencia muy tasados. Para suspender la norma se ha de votar en el Parlamento. Entre 2020 y 2022 se suspendió por la pandemia primero y luego por la crisis energética.
En la rueda de prensa en la sede de la CDU el lunes, Merz se mostró dispuesto a que se suspendiera el límite y se votara en el Parlamento saliente. AfD y Die Linke, más fuertes en el nuevo Bundestag, se iban a oponer, ya que la razón principal sería dedicar más fondos a defensa. Sin embargo, menos de 24 horas después rectificaba y descartaba eliminar el límite de la deuda.
"Si se levanta el freno a la deuda, habrá más dinero y será más fácil. Se puede invertir en defensa, en política social, en más vivienda pública y más inversión pública, en general. Si no hay más dinero, todo se complica", señala Miguel Otero, investigador senior del Real Instituto Elcano. "Una opción es que se considere una emergencia nacional por el cambio de la posición de EEUU y haya un fondo de emergencia para defensa", añade.
Las líneas rojas
Para la Unión es prioritario su programa económico proempresarial, que implica recortar impuestos, reducir el bienestar y la regulación, y el control de la migración. Por ejemplo, quieren reducir el impuesto a las empress a un máximo del 25% en varios pasos. El SPD buscar bajar el IRPF al 95% de los contribuyentes pero que paguen más los que están en el máximo de la tabla salarial.
El SPD defiende que aumente el gasto social, incluido un plan para garantizar un nivel mínimo de pensiones. Su objetivo es que el ingreso mínimo por hora de trabajo sea de 15 euros a más tardar en 2026, mientras que la Unió se opone a aumentarlo por una decisión política. La coalición semáforo lo aumentó a 12 euros.
Sobre inmigración se han enfrentado en la campaña electoral, hasta el punto de que Merz promovió una moción no vinculante en el Bundestag que suponía el fin de Schengen y que fue apoyada por la ultraderecha de AfD, lo que provocó que Merkel llamara al orden a su partido.
Merz aboga por endurecer los controles fronterizos y restringir el asilo, mientras que el SPD apunta a que se trabaje siempre en línea con la UE. "Creo que van a llegar a un acuerdo para aumentar los controles en frontera y promover que los países del Sur controlen más las entradas y que se dediquen más fondos a Frontex", apunta Otero.
En política exterior, Merz está determinado a que Alemania recupere su voz en Europa en un mundo en pleno cambio. Ha indicado que Europa ha de "independizarse" de Estados Unidos y aboga por incrementar el gasto en defensa y ser activos en el apoyo a Ucrania. En el gobierno los socialdemócratas ha sido más contenidos, por ejemplo, se oponían a enviar los misiles Taurus, pero como miembro menor de la coalición, y con los Verdes, fuera de la coalición, muy partidarios de dar este paso, es probable que cedan.
Tanto la Unión como el SPD saben que no pueden darse el lujo de perder un minuto. "Para Europa ya pasan cinco minutos de la medianoche", sostiene Merz. El investigador Miguel Otero es optimista: "Creo que pueden llegar a un acuerdo antes de Semana Santa".
Te puede interesar
Lo más visto
- 1 El Independiente | El diario digital global en español
- 2 El Gobierno vasco recuerda a quienes critican el Cupo que "a nosotros nadie nos va a condonar nada"
- 3 Estos son los posibles sucesores del Papa Francisco
- 4 El centro social a nombre de Ábalos en Perú corresponde a su época de "cooperante internacional"
- 5 Sleepmaxxing: los expertos advierten del peligro de sus medidas
- 6 'El Ministerio del Tiempo' cumple diez años: todos sus secretos
- 7 ¿Puede Trump llegar a un acuerdo sobre el Sáhara Occidental?
- 8 El Gobierno avisa a Junts y al resto de socios: los cambios en la quita de la deuda solo pueden ser "mínimos"
- 9 Ford y UGT llegan a un acuerdo sobre el ERE que afecta a más de 1.000 empleados