El actor estadounidense Val Kilmer, que alcanzó la popularidad tras meterse en la piel del cantante Jim Morrison o del superhéroe Batman, y actuar en películas tan taquilleras como 'Top Gun' o 'Tombstone', ha fallecido en Los Ángeles a los 65 años, informó The New York Times.
Según informó su hija, Mercedes Kilmer, al diario neoyorquino, el actor fue diagnosticado de cáncer de garganta en 2014 y pudo recuperarse pero falleció ayer martes como consecuencia de una neumonía.
Kilmer tardó tiempo reconocer -no lo hizo hasta 2017- que padecía cáncer, pero dejó de negar esa enfermedad con un documental autobiográfico, "VAL", que se estrenó en el Festival de Cannes y en el que ofreció un inédito acceso a su estado de salud y su intimidad, informa EFE.
Un actor con aire rockero
Nacido en Los Ángeles, el carismático actor, con aires de estrella de rock interpretó papeles de rockero en varias ocasiones en los inicios de su carrera.
Según recuerda el Times, debutó en el cine con una parodia humorística de espías de la Guerra Fría titulada "Top Secret!" (1984), donde interpretó a un cantante estadounidense que complacía al público y movía las caderas en Berlín, involucrado sin saberlo en un complot de Alemania del Este para reunificar el país.
Fue memorable su papel como el cantante Jim Morrison, icono de la sensualidad psicodélica, en "The Doors" (1991) del director Oliver Stone, y se metió en la piel de Mentor —un Elvis consejero imaginado por el protagonista antihéroe de la película, interpretado por Christian Slater— en "True Romance" (1993), una violenta historia de aventuras sobre drogas escrita por Quentin Tarantino y dirigida por Tony Scott.
Protagonizó junto a Sam Shepard "Thunderheart" (1992), interpretando a un agente del FBI, y en "The Saint" (1997) fue un ladrón elegante y astuto que juega al gato y al ratón con la mafia rusa.
Quizás su papel más famoso con Michael Keaton y George Clooney, fue el papel principal en "Batman Forever" (1995).
Pero para entonces, otra faceta de la carrera de Kilmer ya se había desarrollado. En 1986, Tony Scott lo eligió para su primera película de gran presupuesto, "Top Gun" (1986), un drama de aventuras sobre pilotos de caza de la Marina en entrenamiento, en el que era el rival de la estrella de la película, Tom Cruise, con quien también participaría en su secuela en 2022, "Top Gun: Maverick".
Interpretó al pistolero urbano y despilfarrador Doc Holliday en "Tombstone" (1993), un western sangriento, junto a Kurt Russell, Sam Elliott y Bill Paxton.
Formó parte de una banda de ladrones en "Heat" (1995) con un reparto estelar que incluyó a Robert De Niro y Al Pacino y fue coprotagonista, junto a Michael Douglas, en "El fantasma y la oscuridad" (1996), una película de época sobre la caza de leones ambientada en el África de finales del siglo XIX.
En "Pollock" (2000), protagonizada por Ed Harris como el pintor Jackson Pollock, interpretó a su colega artista, Willem de Kooning. También a Filipo de Macedonia, el padre de Alejandro Magno (Colin Farrell), en la grandiosa epopeya de Oliver Stone "Alejandro" (2004).
En 2003 encarnó a la estrella del porno John Holmes en la película "Wonderland", y un año más tarde rodó, nuevamente bajo las órdenes de Oliver Stone, la película bélico-histórica Alejandro Magno, donde dio vida a Filipo II de Macedonia. Ese mismo año también protagonizó el thriller político "Spartan".
“La mayoría de los actores reconocen que Val tiene algo diferente de lo que se ve a simple vista”, dijo Stone en una entrevista de 2007 para un segmento de la serie de televisión “Biography”, recuerda The New York Times.
David Mamet, el dramaturgo y guionista que dirigió a Kilmer en el thriller político “Spartan” (2004), añadió: “Val tiene algo que los grandes actores tienen: hace que todo parezca improvisado”.
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hace 1 hora
TOMBSTONE, VAL KILMER
“I’am your Huckleberry”, por todos los diablos que nunca había oído esa frase; claro, vi la película doblada. Ni tampoco “you are a daisy”. Me topo esas expresiones por todos lados de la Red al poner en el buscador Val Kilmer, que requiescat in pace.
Sí, celebro que la prensa, global, lo conmemore en vez de pasar de puntillas sobre su fallecimiento; lo reseño porque soy de los que opina que era un notable intérprete. Al mismo tiempo soy consciente de que para no pocos espectadores resultaría más bien estridente, con el tornillo pasado de vueltas. Disiento, porque tampoco me resultan desaforados Brando, O’Toole, Pacino, De Niro, Bardem y demás; lo defiendo con prudencia, puesto que nos movemos en el terreno de la desmesura, lo dionisíaco.
Ciertamente el Doc Holliday de nuestro hombre es hybris pura: se está muriendo lentamente, y el actor lo explota para tocar teclas próximas al exceso, rozando lo valleinclanesco. Estoy muy acuerdo con él en que fue su mejor trabajo, digno de premio de la Academia, incluso protagonista.
Por una serie de circunstancias volví a ver Tombstone (vaya nombre para un lugar en el que “vivir”) hace sólo unas semanas, y me gustó más que en su día. Asimismo encontré los elogios de Pan Cosmatos, del nivel de Pacino y De Niro, que leemos estas fechas en “los papeles”.
Aprovecho a mi vez para alabar la Forma de este largometraje, frente a la del Wyatt Earp de Kasdan & Costner, que tiene el mismo fondo/historia. En el realizador griego hallamos mucha “pintura” en la colocación de la cámara. Por añadidura mueve ésta (sin alcanzar el plano secuencia) continuamente para seguir a los personajes, acercase o alejarse de ellos; siempre con suavidad, tanto que si no prestas mucha atención no lo percibas. Sí, en plan Fritz Lang, Otto Preminger, ¡palabras mayores! Un ejemplo des el desplazamiento junto con la carreta de los Earp hacia la ciudad de nombre lapidario: sin brusquedades, elegante.
Mi favorito de esto es desde luego la toma siguiendo a Brocius, harto de grifa, perdón de opio chino, colocado (no me refiero a su posición anatómica) hasta las cejas. La cámara acaba elevándose con una grúa, hasta un plano cenital (uno de mis predilectos), con el objetivo de que el pistolero extático (de droga) aúlle a la Luna y dispare contra ella: nuestro director compone una gran imagen, en movimiento (kinema).
Y no se crean Vds. que es la única. Constantemente contemplamos planos generales, con enfoque profundo (otra de mis querencias, casi monotemáticas), no sólo de la ciudad & paisajes, sino de los interiores: más bellos lienzos. Es aftístico, y coadyuva a la narración. Forzando un poco el asunto, encuentro tomas generales de la ciudad, con gran profundidad de campo, que me traen a la mente la llegada de una diligencia a una pequeña ciudad del Oeste, en cierto largometraje del 39, de cierto director de origen celta … Planos generales y panorámicos al estilo de esos cuadros de David y del Romanticismo, en torno a batallas napoleónicas, o a él mismo; aunque detesto las tomas sólo de las patas de los caballos, ¡uf!, me resultan anti-hermosura.
Sí, quizás me he pasado varias poblaciones de La Frontera, porque Yorgos no es un G. Stevens, Wyler o Lean, pero no es manco en la técnica.
Sigo con los encomios … Asimismo muy buen recurso a los primeros planos, que claro, nos llevan a Sergio Leone; pero no, no duran tanto, aunque su eficacia narrativa es total. Aquí destaca sobremanera nuestro actor, pero no sólo él, sino Boothe, Biehn, S. Lang (me he visto en la necesidad de buscar su nombre en imdb.com, ¡glub!). Evidentemente cuando los intérpretes alcanzan ese ápice, de calidad, hay que apuntar al que se ubica detrás de la cámara, así que Pan (no me refiero al dios griego, aunque podría por lo dionisíaco de su producto) en plan Wyler. Brocius está alunado (dispara a ésta), Ringo (no Duke) zumbado, Clanton majareta, Doc … ¡se me agota el diccionario de sinónimos!; todos ellos están de sobresaliente, puesto que la matrícula de honor es para Brando. No creo que la selección del reparto la ejecutara nuestro realizador (fue llamado a última hora), pero él es responsable de controlarlos, de cortar de plano general a primero, de medir el tempo, ¡chapeau!
En una vena totalmente subjetiva apostillo que me resulta muy agradable la fotografía en general, con esa placentera combinación de colores, tirando a brillantes (fajines de Los Vaqueros), que “entran muy bien por los ojos” … atenderemos a lo que manifiesten los pintores. En ese acierto incluyo las vestimentas, y todo ese aparataje de pistolones, cananas y carabinas, de tan vistosa presencia; a los chavales les encantará.
Contamos como extra con una aparición especial (cameo, que dicen los entendidos) de Heston. Esto me sorprendió en su momento, por la escasas duración y relevancia de Chuck en la trama, pero ¡algo percibiría en el proyecto! Considero que acertó, al igual que con el mayor Dundee.
Otro más, guiño para cinéfilos es sumar al elenco a Harry Carey jr., un profesional fordiano y dukiano, que p.ej. estuvo en el Desierto, con los Centauros.
Toda la parte de rayos y truenos, en la esa noche trágica de atentados contra las señoras, Virgil y Morgan … Las tomas en torno a la muerte del último son lenguaje cinematográfico de pro. Estética en la construcción, generada por gran Visión para el encuadre.
No nos olvidamos de las escenas de acción, más de El Salvaje Sam que de Leone: de nuevo vocablos grandes. En el O.K. Corral: planos generales, americanos, primeros, guiño de Val (idea suya) y empieza el infierno. Cine, y más cine, donde los diálogos se ubican en un segundo nivel, por debajo.
Respecto a esa escena en el largometraje de Costner, pues, ¡ejem!, se encuentra borrosamente archivada en mi mente: indicativo de la (no)impresión que me causó. En fin, el mismo Fondo, pero diferente Forma, ¡lo lamento Kasdan!
En otro orden de cosas, considero un acierto ese vídeo de un minuto en la Red de Redes, donde sus compatriotas rememoran/agasajan a Kilmer, ¡con el momento del duelo letal entre él y Biehn! Es una escena llena de irrealidad, de pesadilla, de imagen desmesurada concebida (supongo) por Cosmatos, no por el guionista. El alejarse de la mimesis es para mi muestra de su Arte.
Val tenía reputación (merecida) de camaleónico, en su presencia física, y en sus acentos (he de comprobarlo, porque le he escuchado doblado: lo remediaré), así p.ej. El Santo. ¿Demasiadas alabanzas?, bueno no son tantas, y creo que las merece, las merecen los dos.
“I’m your Huckleberry”, “You are a daisy”: Nunca te acostarás sin saber una cosa más; de hecho tampoco había oído “lunger” para un tuberculoso, que deduzco proviene de los pulmones hechos polvo, de Doc en este caso.