El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha dicho este jueves que Canadá impondrá aranceles del 25% a los automóviles estadounidenses que entren en su país, igualando a los de Donald Trump que han entrado en vigor hoy. El líder ha contado que ya avisó a Trump la semana pasada que responderían a sus medidas proteccionistas, si terminaban siendo efectivas.

"Nos tomamos estas medidas con reticencia, y las tomamos como estaba previsto, buscando que tengan el máximo impacto en Estados Unidos y el mínimo impacto para Canadá", ha dicho Carney. La medida afectará a importaciones por valor de 25.300 millones de dólares estadounidenses, han dicho desde el Gobierno, y no será temporal.

La estrategia del recién investido primer ministro pasa por el castigo de EEUU, pero sin imponer aranceles a las piezas de los automóviles estadounidenses, como sí ha hecho Trump a las canadienses, porque entiende que perjudicarían también a las empresas nacionales, que suelen trasladar las piezas de un país a otro varias veces hasta que finalmente las ensamblan en Ontario o en Michigan. Tampoco aplicarán a las partes de los vehículos procedentes de México.

A raíz de los aranceles de Trump, la empresa Stellantis ya ha anunciado que cerrará su planta de ensamblaje en Windsor, Canadá, al menos durante dos semanas, un cambio que impactará en al menos 3.600 trabajadores. El sector del automóvil es el segundo que más exporta, y emplea a 125.000 trabajadores directamente y a otros 500.000 indirectos.

Canadá ya anunció la semana pasada 1.400 millones de dólares de apoyo en respuesta a los aranceles de Trump, con los que busca proteger a su industria del automóvil, la que más perjudicada saldrá de la escalada arancelaria de Trump. El estadounidense ya activó aranceles del 25% a todo el aluminio y el acero que entre a su país, lo que afecta importantemente a Canadá, y el primer ministro Carney ha asegurado que esperan próximamente más tasas a otros productos como farmacéuticos, semiconductores y la madera.

"Dado el daño potencial que provocará a su propia gente, la Administración estadounidense debería cambiar de curso", ha dicho Carney. "Aunque su política dañará a las familias estadounidenses, hasta que ese dolor se convierta en algo imposible de ignorar, no creo que cambien de dirección, así que el camino hasta ese punto puede ser largo. Y será duro para los canadienses tanto como lo será para otros socios de los EEUU".

"Son medidas injustificadas e infundadas y a nuestro juicio son erróneas", ha dicho el primer ministro, que ha sido gobernador del banco central de Canadá y de Reino Unido. Previamente, el Gobierno de Canadá ya había impuesto dos rondas de aranceles en respuesta a los estadounidenses sobre un total de 42.480 millones de dólares americanos.