La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, ha anunciado este martes que pedirá la pena de muerte para Luigi Mangione, el joven que presuntamente asesinó al CEO de la aseguradora United Healthcare Brian Thompson en plena calle en Nueva York. Mangione, de 26 años, está acusado de seguir y asesinar a Thompson, que murió en Manhattan tras recibir tres disparos.

Después de "considerarlo con cuidado", Bondi ha pedido a los fiscales federales que pidan la pena de muerte como parte de la "agenda del presidente Donald Trump para parar los crímenes violentos y Hacer América Segura de Nuevo". "El asesinato de Brian Thompson, un hombre inocente y padre de dos niños pequeños, por parte de Luigi Mangione, fue un asesinato premeditado y a sangre fría que dejó en shock a Estados Unidos", ha dicho en un comunicado.

Mangione se ha declarado no culpable de todos los cargos de los que se le acusan. El joven fue detenido tras una huida de película que duró semanas y que le llevó de las calles de Nueva York, donde el consejero delegado asistía a un encuentro con inversores, a Altoona (Pensilvania), donde fue arrestado después de que un empleado de un McDonald's lo reconociese y llamase a la policía.

El caso ha dividido a la sociedad estadounidense, puesto que parte de ella cree que las aseguradoras merecían una advertencia así por sus recurrentes tácticas para denegar tratamiento sanitario a sus clientes. Mientras, hay quienes consideran que el joven no debió tomarse la justicia por su mano y que los jueces deben imponerle un castigo ejemplar, y en este grupo se encuentra Trump. El presidente firmó en enero una orden ejecutiva con la que daba órdenes al Departamento de Justicia para que volviese a pedir la pena de muerte después de que Biden declarase una moratoria de estos castigos en 2021.

Pero lo cierto es que el asesinato llevó a que muchos revelasen las malas prácticas de este tipo de compañías. A lo largo del invierno, se multiplicaron los testimonios de americanos que contaban cómo sus aseguradoras les denegaron tratamientos imprescindibles para su supervivencia por considerarlos "innecesarios", provocando a menudo la muerte de los pacientes con el objetivo de ahorrar dinero. 

En ese contexto, el Wall Street Journal desveló cómo UnitedHealth -la matriz de UnitedHealthCare, la empresa que lideraba el fallecido Brian Thompson- animaba a sus médicos a sobrediagnosticar a sus pacientes para así cobrar más del Gobierno de Estados Unidos. Varios médicos afirmaron haber sido presionados para diagnosticar a pacientes con enfermedades antes de evaluarlos, con males que no tenían o que los profesionales ni siquiera conocían, puesto que las aseguradoras cobran al Gobierno dependiendo de cómo de graves estén los pacientes y por tanto, cuanto más grave el diagnóstico, mayores son los costes del tratamiento y mayor la factura que las empresas envían al sistema público.

Si el juez condena a Mangione a pena de muerte, el caso será de los pocos en los que un condenado sufre la máxima pena a instancias del Departamento de Justicia.