Va contra el consenso de los economistas, contra los presentimientos de la bolsa, incluso contra los congresistas republicanos que no creen que imponer aranceles a diestro y siniestro sea la mejor idea. No hablamos del presidente estadounidense sino de Peter Navarro, su asesor en materia comercial y el ideólogo de la política arancelaria que Donald Trump lleva anunciando desde que asumió por segunda vez el cargo el pasado 20 de enero.
“Vamos a recaudar alrededor de 100.000 millones de dólares [unos 92.430 millones de euros] solo con los aranceles a los automóviles. Lo que vamos a hacer con la nueva ley de aranceles que tiene que aprobarse es hacer bajadas de impuestos, dar créditos para que la gente compre coches estadounidenses. Es una genialidad que el presidente Trump prometió durante la campaña electoral, y es lo que va a pasar”, dijo Navarro este domingo en una entrevista en Fox News Sunday.
En total, el asesor asegura que el Gobierno estadounidense va a recaudar al año 600.000 millones de dólares al año [unos 554.500 millones de euros] gracias a los aranceles, unos seis billones de dólares [six trillion anglosajones] a lo largo de los próximos diez años. Y con esa recaudación dice que Trump podrá bajar impuestos a los ciudadanos del país. “Será la mayor rebaja de impuestos en la historia de Estados Unidos para la clase media, para los de cuello azul”, aseguró.
Según una encuesta del canal CBS, el 64% de los estadounidenses cree que la Administración Trump no se está centrando lo suficiente en bajar los precios, siendo la inflación el principal motivo por el que el republicano resultó elegido en las elecciones del pasado noviembre. Cuando se les pregunta si las políticas de Trump están mejorando o perjudicando su capacidad económica, la encuesta de este marzo ha dado un vuelco: mientras que en enero el 42% esperaba que el presidente mejorase sus finanzas personales, ahora ese mismo porcentaje piensa que el magnate está empeorándolas (y solo el 23% dice que están mejor).
Lo mismo sucede con los economistas e instituciones que se dedican al análisis macroeconómico, que están revisando a la baja sus previsiones de crecimiento para Estados Unidos. Asimismo, el consenso del mercado ha incorporado el miedo de los consumidores. El índice más representativo de EEUU, el S&P 500, ha caído un 6% desde que Trump juró el cargo, y Tesla ha perdido 50% en bolsa desde ese mismo día.
Pero Peter Navarro está dispuesto a demostrar que todos se equivocan.
Este miércoles, el Gobierno de Estados Unidos impondrá aranceles de diverso tipo a todos los países del mundo. Por un lado, a los automóviles y piezas de automóviles que entren en EEUU (25%); por otro, a todos los productos agrícolas, farmacéuticos y microchips y semiconductores, y algunos otros focalizados en ciertos países. Quedarán gravados, tras dos prórrogas, todos los productos procedentes de México y Canadá y todos los productos procedentes de aquellos países que compran petróleo a Venezuela. Todos ellos se suman a los gravámenes ya en vigor: del 20% a China y del 20% al acero y el aluminio.
Queda por determinar cuándo entrarán en vigor los bautizados como aranceles recíprocos, que en un primer momento se concebían como una medida de justicia -Trump aseguraba que tan solo gravaría a aquellos países que gravaran productos estadounidenses- y que ahora tendrán en cuenta todo tipo de factores, desde si los países a los que EEUU exporta cuentan con algún tipo de regulación que afecte a sus productos, como las subvenciones que puedan conceder a su propia industria, incluso el tipo de cambio de moneda o impuestos como el impuesto sobre el valor añadido (IVA) europeo.
La historia de Peter Navarro
Ahora bien, ¿quién es Peter Navarro y por qué confía Trump en él hasta el punto de estar dispuesto a desatar una guerra comercial mundial? El economista de 75 años es un profesor de negocios en la Universidad de California y autor de más de una docena de libros que ya sirvió en la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump como asesor de comercio e industria. Navarro se hizo especialmente conocido cuando en 2011 escribió un libro titulado Muerte por China el que defendía que Estados Unidos debía mantener una línea dura contra China. Durante sus viajes en Asia, se convenció de que el país estaba llevando a cabo silenciosamente prácticas agresivas, y sí se convirtió en “el tipo duro de China” en la primera Administración Trump.
Fue este verano cuando el magnate anunció que también lo acompañaría en su segunda legislatura. Lo hizo el mismo día que Navarro salió de la cárcel por desafiar una citación del Congreso que le exigía dar su testimonio sobre lo que pasó durante el asalto al Capitolio -estaba acusado de elaborar planes para dar la vuelta al resultado de las elecciones de 2020- y es conocido que Trump premia a quienes le son fieles y leales.
Navarro se negó a obedecer al ahora extinto comité del Congreso que investigaba el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, aquel que instigó Donald Trump. Aseguró que el ahora presidente había decretado que tenía privilegios sobre el material que el comité había solicitado, y un juez federal lo terminó condenando a dos cargos por desacato. Cumplió su pena de cuatro meses en una cárcel de Florida para presos no peligrosos, y salió de allí, casualmente, justo cuando se celebraba la Convención del Partido Republicano el pasado mes de julio, donde acudió a dar un discurso en el que cargó contra el Departamento de Justicia.
“Esto es precioso”, dijo ante la multitud, asegurando que su condena había sido una persecución política y presumiendo de que los demócratas no lo rompieron. "Y nunca romperán a Donald Trump". "El día de las elecciones, Estados Unidos exigirá cuentas a estos chacales del lawfare", amenazó. "Votad por Trump Vance 2024, votad por Trump el [presidente número] 47 [de EEUU]".
Cuando Trump anunció que había elegido a Navarro de nuevo como consejero, se refirió a él como “un hombre que ha sido tratado horriblemente por el Estado Profundo”, y alabó su experiencia como consejero en la Casa Blanca y también en el sector de la comunicación y los medios. “Su misión será ayudar con éxito a avanzar y comunicar la agenda Trump en manufacturas, aranceles y comercio”, escribió en un comunicado enviado a los medios.
En el primer mandato de Trump, Navarro ya fue coordinador de políticas de defensa, cuando estalló la pandemia del Covid-19 y el ejército tuvo que encargarse de fabricar productos médicos. Entonces, ya asesoró sobre comercio, pero tenía otras responsabilidades que ahora no mantiene: ahora su misión es exclusivamente la de asegurarse de que agenda proteccionista de Trump se implementa y explicar el por qué en los debates en la Casa Blanca.
En 2020, cuando Trump perdió las elecciones, dejó de lado el comercio y la economía para centrarse en el tema de la interferencia electoral, pese a la falta de pruebas, y se dedicó a repetir que los demócratas habían robado las elecciones. Así, en 2021 escribió otro libro en el que contó cómo él y otros asesores de Trump como Stephen Bannon llevaron a cabo un plan llamado Green Bay Sweep para retrasar la certificación del resultado electoral a través del cual convencerían a representantes republicanos para que cuestionasen legalmente el resultado de las elecciones en varios estados clave y presionasen al entonces vicepresidente, Mike Pence, de ir contra el ganador, Joe Biden.
“Lo he visto interactuar con el presidente muchas veces, y tienen una química personal que no tienen ninguno de los demás asesores de Trump”, ha dicho Michael Pillsbury, según el New York Times, que durante el primer mandato de Trump fue su principal asesor en política exterior.
La teoría económica de Navarro
Muchos economistas y legisladores han apuntado que ven imposible que los aranceles de Trump consigan la recaudación a la que apunta Navarro. El propio Trump ha reconocido que en un primer momento podrían provocar aumentos de precios, pero cree que merecerán la pena porque a largo plazo la economía de EEUU mejorará.
Sin embargo, Navarro cree que los precios no van a dispararse en EEUU porque las empresas que exporten productos o servicios al país van a absorber las subidas de costes que les generarán los gravámenes. "La razón por la que no vamos a ver inflación es porque los extranjeros van a comerse la mayor parte. Tienen que hacerlo. Somos el mayor mercado del mundo, y tienen que estar aquí. Por eso van a recortar los precios para absorberlos", ha dicho en otra entrevista.
Para él, los aranceles son "recortes de impuestos", "empleos" y "seguridad nacional". "Los aranceles son geniales para Estados Unidos, los aranceles harán a EEUU grande de nuevo". Como ya explicó en una entrevista con este periódico el economista y experto en aranceles Federico Steinberg, Navarro y Trump son proteccionistas y por tanto mantienen que reducir el comercio de EEUU con el exterior -y, por tanto, el déficit comercial- será bueno para las empresas nacionales, porque creen que así conseguirán muchos productos que hoy día el país compra en otros pasen a fabricarse dentro de Estados Unidos. Y creen que esa fabricación entera generará riqueza, a través de la creación de empleo y del consumo interno.
Pero a lo largo de las últimas semanas no han sabido explicar cómo van a conseguirlo. Cuando el consejero de Industria, Howard Lutnick, ha sido preguntado recientemente por qué mantienen que los precios no van a subir si estiman que ahora se van a fabricar en EEUU, país de sueldos altos, productos que ahora se fabrican en países con sueldos muy bajos, contestó que sería gracias a los robots, que pronto harán gran parte del trabajo. Mientras, Trump trata de hacer creer que sus aranceles ya están generando crecimiento económico.
"Nunca habrá una transformación de un país como la transformación que ahora está teniendo lugar en Estados Unidos, a la vista de todos. Las empresas están viniendo a nuestro país a niveles nunca antes vistos, y los empleos (¡y el dinero!) les seguirán. ¡Es una cosa preciosa de ver", publicó el presidente, sin datos que lo avalen, este lunes en su red social, Truth Social.
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2 Comentarios
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hace 4 días
Peter Navarro es un ignorante, la que de verdad domina los intríngulis de la ECONOMÍA MUNDIAL es Charo Alba Asenjo, que tiene menos seguidores en X y en Bluesky que yo.
hace 4 días
Esto , como Napoleón, que le echaban las cartas hasta que salia lo que él quería. La ciencia se basa en datos e imparcialidad. Este señor Navarro elige el resultado que quiere y después construye una «teoría» alrededor. Sesgo, prejuicios y una ceguera bastante evidente. Así es imposible construir nada. Y luego el ingrediente mágico, el odio. Es la linea directora de todas sus decisiones. Todo se hace por odio a algo o alguien … el estado profundo, Europa, China, lo wokie. Les roban las elecciones, vaya por Dios … sólo ellos aciertan en el diagnostico. Es todo tan ridiculo , burdo y esperpéntico, que si no fuera por las consecuencias que trae sería para estar riéndose durante semanas sin parar.