La bolsa estadounidense ha sufrido su peor sesión desde marzo de 2020 este jueves, con los principales indicadores cayendo hasta un 6% el día después de que el presidente Donald Trump diese a conocer los nuevos aranceles que impondrá este sábado a casi todos los socios comerciales de EEUU, un plan que resultó ser mucho más agresivo y profundo de lo que los analistas esperaban.

El dólar también ha vivido su mayor caída desde 2023, de un 1,3%, hasta alcanzar su nivel más bajo desde octubre. Frente al euro, el yen japonés y el franco suizo, la moneda ha caído más de un 1%, en una muestra de la inquietud ante el incierto panorama económico que ahora se cierne sobre Estados Unidos.

El industrial Dow Jones ha perdido 1.679 puntos, un 4%, pero más fuertes han sido las caídas del S&P 500, que se ha dejado un 4,8%, y especialmente del Nasdaq, que ha caído un 6%. El huracán ha llegado a los precios del petróleo, que han caído más de un 6% pese a los récords del año pasado, y también al oro, que los inversores han vendido en un gesto de desconfianza hacia el Tesoro, algo que no sorprendía a los inversores.

Grandes empresas estadounidenses y sobre todo las principales tecnológicas del país, que se verán fuertemente afectadas por los aranceles porque importan componentes y materiales de algunos de los países más perjudicados por los gravámenes, se han desplomado. Nike lo ha hecho un 14%; la tecnológica Dell, un 19%; Apple un 9%; Meta y Amazon, un 9%, y Nvidia, un 7,8%. Una vez cerrado el mercado, los futuros ampliaban esas caídas en la tarde del jueves.

Trump anunció este miércoles que impondrá este sábado aranceles del 10% a casi todos los países con los que mantiene algún tipo de relación comercial, en lo que supone su aplicación de gravámenes más expansiva hasta la fecha, y que se verán incrementados dependiendo del país. Con su movimiento, el estadounidense sube significativamente el tono en la guerra comercial que ya venía librando con sus socios comerciales, pese a que su decisión, probablemente, llevará a incrementos de precios significativos para los consumidores y empresas americanas.

El presidente llevaba semanas amenazando con importantes medidas de castigo a todos los países con los que Estados Unidos tiene déficit comercial, pero su anuncio terminó yendo mucho más allá de lo que los expertos pronosticaban. China, Japón y la Unión Europea afrontarán gravámenes entre dos y tres veces más altos que el resto de países -del 34%, 24% y 20%, respectivamente, que en el caso de China se sumarán al 20% ya impuesto- porque Trump considera que han tratado a su país "injustamente".

Algunas de las tasas más altas van dirigidas a los mayores socios comerciales estadounidenses, y aunque el presidente aseguró ayer que esas cifras son resultado de difíciles cálculos matemáticos que tienen en cuenta un sinfín de factores que afectan al comercio entre su país y los extranjeros, los datos evidencian que realmente son fruto de dividir el déficit comercial de EEUU con otro país entre las importaciones de EEUU.

A lo largo del día, esos socios han reaccionado al castigo. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha dicho que Europa está planeando sus medidas de respuesta contra las tecnológicas estadounidenses, mientras que el canadiense Mark Carney ha anunciado que su país igualará los aranceles del 25% que Trump ha impuesto a los automóviles.

Mientras, el estadounidense le ha quitado importancia. "Yo creo que está yendo muy bien", ha dicho en la tarde de este jueves. "Los mercados van a experimentar un auge". Más tarde, una vez hubo cerrado el mercado, abrió la puerta a llegar a acuerdos que pudiesen rebajar las tasas anunciadas, a la vez que prometió más gravámenes a los productos farmacéuticos y semiconductores.