La Unión Europea es el mayor socio comercial de Estados Unidos. De ahí que los nuevos aranceles de Donald Trump, que han sacudido los mercados mundiales, sean especialmente dolorosos para los veintisiete. Y aunque esto también otorga a los países europeos un importante poder a la hora de decidir su respuesta, en un contexto de tensión como el actual hay que analizar qué armas tiene cada uno para presionar. Y lo cierto es que, más allá de los impuestos, EEUU tiene más balas en la recámara con las que hacer daño. Entre otras cosas, su músculo tecnológico.

"No hay nadie en Europa que no tenga una relación de dependencia con Estados Unidos a nivel tecnológico. Todos los ciudadanos tienen un móvil Android o Apple. Y prácticamente todas las empresas tienen parte de su infraestructura basada en servicios de compañías americanas. Y aunque luego nos venden que estamos protegidos y tenemos una serie de garantías, en el fondo no es así. Es algo de lo que deberíamos haber empezado a preocuparnos hace 10 o 15 años, porque si se enfadan y nos cortan el grifo, volveríamos a la Edad de Piedra. Este país colapsaría", relata Sancho Lerena, CEO de Pandora FMS. 

El propio Lerena asegura que conoce el caso de una empresa de Europa del este que tuvo este problema. "Tuvieron un conflicto político con EEUU y alguien dio la orden de apagarlo todo", resume. No obstante, considera que ese apagón es improbable en el conjunto de Europa. "Si lo hicieran, sería imposible que migráramos a otros sistemas de forma rápida. Es una tarea que llevaría años. Pero al final las grandes compañías tecnológicas estadounidenses viven de ofrecer estos servicios, así que es algo que no va a ocurrir. Aunque sí pueden imponernos cualquier otra medida, porque tienen la sartén por el mango", razona. 

En esa línea José Rosell, CEO de S2GRUPO, recuerda que EEUU amagó con restringir los servicios que algunas empresas americanas como Starlink, propiedad de Elon Musk, ofrecen al ejército ucraniano. Todo en plena guerra contra Rusia. "Son movimientos que pueden suponer un golpe duro. Me cuesta pensar que podríamos vivir algo así en Europa, pero también me costaba imaginar esta guerra arancelaria. Por eso en los tiempos que corren deberíamos trabajar para ser independientes tecnológicamente, tanto en España como en Europa. En los ámbitos estratégicos, deberíamos de ser autónomos", afirma.

"Hasta ahora hemos trabajado en total seguridad y esperemos que siga siendo así, pero habrá que permanecer atentos a esa segunda dimensión que es si puede haber algún otro tipo de preocupación vinculada a la privacidad, a la utilización de esos datos o a los códigos de conducta con respecto a lo que dicen esos datos", dice con cautela la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea y comisaria de Competencia, Teresa Ribera, ante las preguntas de este periódico.

Este tema preocupa a los expertos. Lerena, Rosell y Víctor Ronco, CEO de Zerod, coinciden en señalar que algunas leyes estadounidenses como la sección 702 de la FISA (Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera) o la llamada Cloud Act permiten a Washington acceder a la información que las grandes empresas estadounidenses custodian. "El presidente estadounidense, previa autorización judicial, podría acceder a esos datos, incluso aunque estén almacenados fuera de EEUU", detalla Rosell. "Lo tienen bien atado", añade Ronco. 

"Este tema es una preocupación clave para el Tribunal de Justicia de la UE y para los defensores de la privacidad. Amazon, Microsoft y Google agrupan cerca del 70% de los servicios de nube a nivel mundial. Y el resto de porcentaje también está prácticamente copado por otras compañías estadounidenses. Con estas normativas, que son muy opacas, pueden saltarse el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo. Es algo que demuestra la fuerza que tienen, porque han impuesto enmiendas a nuestras propias leyes", desliza Lerena.

Todas estas dudas llegan en un momento de máxima incertidumbre. Por el momento, la UE todavía no ha decidido un plan de respuesta a los aranceles de Trump, pero lo hará en las próximas semanas si las negociaciones con EEUU fracasan. La contestación podría ser en forma de impuestos a los servicios digitales estadounidenses, algo que supondría un mazazo enorme para el país americano, teniendo en cuenta que un quinto de sus importaciones vienen de la UE. Pero la Unión también puede atacar a los gigantes tecnológicos con restricciones al comercio de servicios y con límites a todo lo relacionado con el comercio de derechos de propiedad intelectual.

La vicepresidenta Ribera evita contestar si la Comisión está cerca de restringir o imponer aranceles a estos servicios digitales, pero da algunas pistas. "Los flujos comerciales entre Europa y Estados Unidos son enormes, probablemente son las dos mayores economías con mayor interdependencia, con un saldo positivo a favor de Europa en el intercambio de bienes y con un saldo negativo en contra de Europa y a favor de EEUU en el intercambio de servicios. ¿Cabe pensar en una medida de respuesta en relación con los servicios? Cabe pensar. ¿Lo vamos a hacer? De eso se trata en este momento, de ver exactamente si hay que tomar una respuesta, dónde pueden estar los márgenes de respuesta desde el punto de vista de las tarifas recíprocas… es posible, teóricamente es una posibilidad. ¿Esto significa lo vayamos a hacer? No necesariamente, se está trabajando y yo creo que hay que ver exactamente donde pueden estar las mayores preocupaciones, las mayores afecciones y la mayor eficacia en la respuesta que afecte lo menos posible a la economía europea y a los consumidores europeos". 

El despertar de Europa

Recientemente Europa ha tomado consciencia de que en el sector de la defensa y la seguridad depende demasiado de EEUU. Y en vista de que Trump no es un socio fiable, el Viejo Continente ha optado por reactivar su industria armamentística para ganar autonomía. Es un paso que los expertos consultados también verían necesario en el plano tecnológico. Aunque lo ven mucho más complicado.

"En general, los europeos no hemos sido conscientes de esto, aunque algunos llegan tiempo advirtiéndolo. Estábamos muy tranquilos, no nos habíamos planeado un escenario como el que tenemos ahora, que como ha sido inesperado nos está haciendo repensar cosas que dábamos por hecho. Pero es verdad que en los últimos meses estamos despertando un poco, comenzando a tomar decisiones necesarias y valientes para ser independientes. Lo está haciendo el Gobierno de España y también la UE", destaca Rosell.

Como indica Ronco, en Europa existe una iniciativa privada, llamada Gaia-X, para crear "una infraestructura de datos abierta, federada e interoperable". Un proyecto que, para el experto, "va lento y está tardando mucho" por las exigencias burocráticas que siempre demanda Europa. Pero que también pone de manifiesto que se están empezando a hacer algunos esfuerzos.

Con todo, Lerena lamenta algunas decisiones. "Nosotros tuvimos como clientes a la Comisión Europea. Estuvimos tres o cuatro años trabajando con ellos, pero cuando salió un nuevo concurso se lo dieron a una empresa americana. Y si la central informática que tenemos a nivel europeo elige un software estadounidense para gestionar su infraestructura, ¿qué podemos esperar?", valora, antes de decir que "Europa está haciendo bien impulsando ahora la industria de defensa, pero hacer lo mismo en informática costaría mucho más. Aunque si alguien tiene que liderarlo, deberían ser los alemanes, que son los más fuertes".

Sin embargo, a pie de calle sigue sin verse una gran preocupación por este tema. "Las empresas no tienen consciencia de todo esto en absoluto. A la mayoría solo les preocupa el precio de los servicios y la compatibilidad. Es decir, utilizar lo que todo el mundo utiliza para no quedarse fuera. Nos han lavado el cerebro, porque pensamos que la tecnología americana es siempre el caballo ganador. Al final la gente siempre quiere zapatillas Nike", explica el CEO de Pandora FMS.

La relación de Trump con los gigantes tecnológicos

Desde la vuelta de Trump a la presidencia, las tecnológicas estadounidenses se han acercado mucho al republicano. Una situación que ha provocado preocupación por la posibilidad que el Gobierno estadounidense las utilice para sus propios intereses. "Al final hay que entender que estas empresas son americanas. Y ahora mismo para Trump son su mejor arma. Van juntos de la mano, empezando por Elon Musk y siguiendo por el resto, que van en fila. Todos han acatado las políticas de censura de Trump. Este mismo viernes hemos sabido que Meta ha cerrado un centro de moderación de contenidos que tenía en Barcelona y ha despedido a 2.000 personas", resume Lerena. 

Hay más ejemplos de esa servidumbre. Los expertos citan el renombramiento del 'Golfo de México' como 'Golfo de América' por parte de Google, algo que en su opinión evidencia la complicidad que la empresa busca con la Administración. También cambios en el sistema de verificación de Meta, que despidió a toda la plantilla que se encargaba de estas tareas en vísperas de la toma de posesión de Trump. El CEO de Amazon es también el dueño del periódico Washington Post y ha decidido dar un giro a su línea editorial coincidiendo con el principio del segundo mandato del presidente. Ahora el periódico solo publica columnas de opinión que apoyan el libre mercado, un cambio que ha horrorizado a la plantilla y provocado dimisiones.

"Para Europa, seguir haciendo negocios como hasta ahora no es una opción. Debe reconocer que los enredos de las tecnológicas con la Administración Trump suponen una amenaza directa a la soberanía europea y sus valores. Los líderes europeos deben empezar a ver a los gigantes de Silicon Valley como poderes enemigos, porque han demostrado que están deseando ponerse de rodillas ante el régimen de Trump", opina Marietje Schaake, investigadora en el Instituto de Inteligencia Artificial y Ciberpolítica de la Universidad de Stanford, en una tribuna publicada este jueves en el Financial Times.

"Además, de los servicios en la nube a la inteligencia artificial, estas compañías tienen una enorme influencia en el futuro digital de Europa y su implicación en la agenda nacionalista de Trump puede ser usada como un arma. Sin duda, la creciente dependencia de Europa en los grupos tecnológicos estadounidenses es una debilidad crítica. Debemos priorizar el reducir esta dependencia e invertir en construir un ecosistema más resiliente, independiente y seguro", clama la experta.

En medio de este contexto, ambos bandos llevan días cruzando declaraciones. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, dijo el jueves que los europeos se sienten "abandonados" por su aliado más antiguo. "No parece haber orden en el desorden, ni un camino claro para la complejidad y el caos que se ha creado". Von der Leyen no se ha reunido con Trump en sus primeros casi 80 días en el cargo, como sí han hecho otros líderes europeos, a la vista de que el presidente no está dispuesto a recibirla.

Mientras, el estadounidense ha llamado "patética" a la UE en varias ocasiones, y ha llegado a decir que el grupo de países se creó para "fastidiar" a EEUU. Otros miembros de su equipo, como el secretario de Comercio, Howard Lutnick, han tratado de justificar los aranceles asegurando en televisión que Europa rechaza comprar la ternera americana porque "nuestra carne es preciosa, y la suya es débil".