Me fui a ver a José Bono por los pasillos de camarote del Hotel Intercontinental, que aún parece tener cuartos de telegrafistas y pasamanos de barco. Fui, claro, por el morbo de ver qué decía cuando llegara la sentencia de los ERE. Lo pensábamos todos en aquella presentación sin peces gordos, sin azafatos, la presentación para la prensa de su tercer libro de memorias, un diario como de ambigú sobre el tiempo que fue presidente del Congreso.
Para seguir leyendo Regístrate GRATIS
Identifícate o Regístrate con:
Te puede interesar
Lo más visto
- 1 Marruecos celebra que plan de cultura marroquí de Murcia incluya "fiesta de la Marcha Verde"
- 2 Europa, en manos de Trump: "Si corta el grifo, colapsamos"
- 3 Prisa amenaza a los accionistas rebeldes con una contra-demanda
- 4 La Junta de Telefónica, clave para decidir la guerra de Prisa
- 5 Luis García Montero y el 'borrado' de la viuda de Ángel González
- 6 La Promesa deja en shock a sus fans: alguien desentierra a Jana
- 7 La Abogacía tiene "dudas" sobre la ley de eficiencia y teme que la obligación de conciliar frene el acceso a la Justicia
- 8 Avance de 'La Promesa' este lunes 7 de abril
- 9 Hay o no hay 'Cifras' y letras' este viernes 4 de abril