El día de Navidad por la tarde volví a ver Qué bello es vivir. Mi familia en pleno había organizado un plan del que me zafé, así que estaba solo. Es una buena manera de ver esta maravillosa película de Frank Capra: puedes llorar a gusto en la escena final sin avergonzarte.
Te puede interesar
Lo más visto
- 1 El tiempo para no cerrar Almaraz, se agota
- 2 El asturiano de Cifras y letras, a por el bote: "Fui a Pasapalabra"
- 3 Génova sugiere la caída en desgracia de Montero a favor de Cuerpo
- 4 Lo de Juan Carlos Rivero y Belén Esteban
- 5 La reforma 'kitsch' que Trump ejecutó en el Despacho Oval
- 6 Luis García Montero y las viudas vituperadas
- 7 ¿Mallorca se está quedando sin chinos?
- 8 El juez Hurtado dice que la filtración del correo del novio de Ayuso llegó a Moncloa "presumiblemente" desde Fiscalía
- 9 Los socios de Contreras demandan a Oughourlian por blindarse