Aquí no asaltan el parlamento los Village People, ni un señor con gorro de búfalo como si fuera Pedro Picapiedra. Aquí no se ha llegado a sentar en el despacho del presidente de una cámara legislativa un paleto con peto de espantapájaros y dentadura de alambique. Aquí los que han rodeado los parlamentos, las instituciones y los funcionarios eran cuadros flamencos, tractoristas románticos con su tractor como un Cadillac, coros de voces blancas, virtuosos de la pandereta, abanderados olímpicos, idealistas de bicicletilla ratonera y pastorcillos de belén o de musical. Y eso, aseguran, no es comparable. La gente no dice que no hay que rodear ni asaltar los parlamentos ni violentar la legalidad, sino que cuando lo hacen ellos no es lo mismo.
Te puede interesar
Lo más visto
- 1 Los socios de Contreras demandan a Oughourlian por blindarse
- 2 El tiempo para no cerrar Almaraz, se agota
- 3 Digi estudia ofrecer más deporte en su TV: ¿fútbol 'lowcost'?
- 4 Luis García Montero y las viudas vituperadas
- 5 La Fiscalía pide seis años y medio de cárcel para el teniente coronel Oliva
- 6 Otra actriz de La Promesa se marcha y defiende a sus guionistas
- 7 Las 'chapuzas' sobre el mapa de la guerra comercial de Trump
- 8 Una actriz de Sueños de libertad anuncia su embarazo
- 9 Zapatero: "No me siento nada orgulloso de nuestra especie"