Pedro Sánchez envía a candidatos sosos o gregorianos, a gente que parece un juez de paz del Oeste, como Illa, o un farero escandinavo, como Gabilondo. La diferencia es que con Illa buscaba un efecto, colocar en la cruzada catalana una especie de mueble de confesionario, reconfortante y acogedor, que absolviera a los equidistantes y a los tibios. Gabilondo, sin embargo, ya estaba allí, como un viejo montañés con su cazo. Sánchez es cierto que brilla más rodeado de ministros cerúleos o candidatos capuchinos, porque le hacen parecer un dios de fresco grecolatino entre escribas, coperos y siervas de Apolo. Pero Gabilondo no fue una elección ni una estrategia, sino el primer triunfo de Ayuso. Ayuso ha sido la única que ha descolocado a Sánchez, y en esto incluyo obligarlo a combatir por la plaza simbólica de toda la política española (eso es Madrid ahora) con un busto complutense o un revisor de la Renfe por candidato.
Te puede interesar
Lo más visto
- 1 Marruecos celebra que plan de cultura marroquí de Murcia incluya "fiesta de la Marcha Verde"
- 2 Avance de 'La Promesa' este lunes 7 de abril
- 3 Zapatero, la conexión china de Pedro Sánchez
- 4 La Promesa deja en shock a sus fans: alguien desentierra a Jana
- 5 España no castiga a Elon Musk: Tesla lidera las ventas eléctricas
- 6 El asturiano de Cifras y letras, a por el bote: "Fui a Pasapalabra"
- 7 El juez Hurtado dice que la filtración del correo del novio de Ayuso llegó a Moncloa "presumiblemente" desde Fiscalía
- 8 Estafan 1,5 millones a 70 víctimas con falsas relaciones amorosas
- 9 BBVA y Sabadell sufren una sangría de 8.300 millones en bolsa mientras la CNMC alarga el estudio de la OPA