A Félix Bolaños lo conocimos dirigiendo el traslado de la momia ferruginosa de Franco, moviendo todo aquello como un ajedrez de piedra. Era el funcionario de piedra encargado de la piedra monumental del sanchismo, que coincidía con la del franquismo por esas cosas irónicas de la política. Bolaños era como un águila de piedra o un ángel de piedra de Sánchez superpuesto a aquella cantera de muertos y espadones, y era un curita de Sánchez superpuesto a los curitas de allí, preconciliares, precalvos, precegatos y precuaresmales. Bolaños ha debutado como ministro con el mismo tema, se va a hacer sacristán del tema o sacristán de Sánchez. Aún no parece ministro, sino organista. Yo creo que esta gente que vive toda la vida al sol del flexo no sirve para ministro, como no hubiera servido Redondo. Carmen Calvo era pura política y pura literatura, caos y seducción. Bolaños sólo dice misa sanchista, una misa operaria, una misa con grúas como la que dirigió en Cuelgamuros. Va a ser un aburrimiento de ministro.
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