Gerard Piqué ya es más empresario que futbolista, yo creo que él ya va a jugar al fútbol como los cuñados con pancita playera, en domingos de pachanga, botellín y flato. Piqué es un hombre de negocios, lo que pasa es que nos cuesta verlo así porque nos viene con zapatilla bocona, con capucha o con la gorra para atrás, como esos influencers de pajilleros que hay por ahí, todos millonarios en ganchitos de queso o algo así. Piqué es un hombre de negocios, y además del negocio más puro de España, que no fabrica ni transporta nada, sólo el propio dinero, primigenio, alado, gracioso, carismático, o sea algo que es como la teología o la aristocracia de los negocios. El empresario currante aún maneja suciamente ladrillos, neumáticos o lo que sea, mientras el empresario del dinero puro sólo maneja la esencia o la tradición del dinero, como un perfumista o un hidalgo.
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