Hubo hace unos días una reunión entre algunos cargos de redacción de Prisa y José Miguel Contreras que sirvió para presentar el proyecto de televisión que había planeado el consejero editorial del grupo, que es uno y trino, dado que además de vocal ejerce de empresario mediático y de asesor del Gobierno. 

Reconoce una persona que estuvo al tanto del encuentro que los presentes se querían tirar de los pelos tras el encuentro, dado que el proyecto, grosso modo, consistía en tertulias, informativos y algunos espacios de telepromoción. No era algo pensado para brillar, sino para editorializar durante una buena parte del día. De ahí que el presidente y máximo accionista de Prisa, Joseph Oughourlian (29,6%) lo apodara 'Tele-Pedro' con cierta sorna. No lo hacía sólo en círculos cerrados. También lo dejó claro en algunas conversaciones que mantuvo hace unas semanas en una jornada con inversores.

Unos cuantos días después de aquella reunión con directivos de Prisa, se celebraba el Consejo de Administración del grupo y el presidente de su área de medios de comunicación, Carlos Núñez, presentaba el proyecto entre los presentes, ante el gesto torcido de Oughourlian, a quien le intentaron imponer esta televisión los mismos empresarios a los que confió la gestión editorial del grupo.

Ni El País de Ciudadanos, ni la SER de Podemos

Esta decisión no fue flor de un día. Comenzó a fraguarse antes de que Pedro Sánchez llegara a la presidencia y de que Oughourlian se hiciera con el control de Prisa. En aquel final de 2017 y principios de 2018, tras la salida de Juan Luis Cebrián, el dueño de Amber Capital se entrevistó con algunos empresarios mediáticos para interesarse por la realidad del sector en España y para averiguar el porqué El País y la Cadena SER habían emprendido caminos editoriales distintos a los que le reclamaban su audiencia de toda la vida, más asociados al pensamiento socialista. En aquel entonces, se popularizó una frase: "Ni El País puede ser de Ciudadanos, ni la SER de Podemos". Así podían perder audiencia.

En ese tiempo conoció Oughourlian a Contreras, a quien se lo llegaron a definir como 'el hombre que más sabe de medios de España'. El dueño de Amber Capital había comenzado entonces a presionar para que El País volviera a su posición ideológica de izquierdas, más asociada al nuevo PSOE que al viejo, que es donde estaba situado entonces, con Antonio Caño a la cabeza. La opinión de Miguel Barroso y de José Miguel Contreras comenzó a ser relevante en aquel entonces. Tan sólo unos días después de la moción de censura, se consumaba un giro editorial que ya estaba decidido previamente. Soledad Gallego Díaz fue nombrada directora de El País. Unos meses después, un 19 de marzo, fiesta en Madrid, Barroso era propuesto como consejero dominical, en representación de Amber Capital.

La presencia de Contreras comenzó a llamar la atención en la sede del diario en Miguel Yuste, al igual que el posterior nombramiento de Pepa Buena como directora -tras una breve etapa de Javier Moreno- y el fichaje de Fran Llorente como director del departamento de vídeo. O la incorporación de Enric Hernàndez como directivo. Fueron varios nombres ligados al zapaterismo mediático los que poco a poco fueron conquistando posiciones en Prisa Media, ante una aparente complacencia de Oughourlian, que se encargaba de las decisiones más estratégicas, las menos visibles, pero más relevantes, como el plan de negocio, las emisiones de bonos y las negociaciones con la deuda. Todo ello, con Vivendi como su gran aliado, algo que ha sido inalterable en este tiempo.

Una nueva guerra

Lo que ha sucedido en los últimos meses ha destrozado el statu quo de Prisa. El grupo de accionistas que compró las acciones de Telefónica, Global Alconaba (7%), dirigido por Andrés Varela Entrecanales, el productor de la serie de Pedro Sánchez, inició una serie de maniobras, guiado por Contreras y asesorado por Carlos Núñez, con las que pretendían montar un canal de televisión en abierto aprovechando que el Gobierno pretendía sacar a concurso una licencia de TDT.

El dinero no sobra en Prisa. De hecho, Oughourlian trabaja estos días para refinanciar casi 700 millones de deuda que cuyo vencimiento se producirá a lo largo de 2026. Por eso, dijo que en absoluto estaba dispuesto a destinar muchos recursos económicos de su empresa a esa televisión. A partir de ahí, como por arte de magia, comenzaron a aparecer filtraciones interesadas en la prensa, con un remate que causó una profunda sorpresa en las redacciones de Prisa. Fue una entrevista concedida por Carlos Núñez a El País el pasado 16 de febrero en la que anunciaba la intención del grupo de dar el salto a la televisión. De nuevo, se entiende, dado que ya lo dio con Canal Plus, Digital Plus y Localia… y de ahí recogió fuertes pérdidas.

El colofón a este episodio ha llegado este miércoles, cuando Oughourlian ha concedido una entrevista al periódico Expansión -casi como podría hacer la oposición en el exilio- en la que se ha expresado absolutamente en contra de la televisión y ha anunciado que quienes la propusieron no pueden seguir tomando decisiones a ese nivel en Prisa. Esto último lo avanzó este martes El Independiente. Espera una escabechina en Gran Vía 32.

Dentro del grupo se ha desatado cierta manía persecutoria, asociada a una batalla que puede no haber terminado aquí, dado que el Gobierno está muy interesado en esa televisión, casi tanto (o incluso más) que sus creadores. Así que han comenzado a aparecer mensajes sobre la posibilidad de que se busque capital en España y Latinoamérica para cambiar las mayorías del grupo o incluso que se intente utilizar a otra gran empresa para crear el tipo de alianza empresarial que los impulsores de este proyecto idearon para Prisa, que implicaba que la compañía participara una nueva sociedad con el 30%, mientras que otros socios, con el 70%. De hecho, incluso amenazan estos empresarios -avanza Dircomfidencial- iniciar el proyecto en solitario para, cuando eche andar, volvérselo a ofrecer a Oughourlian.

De momento, el Gobierno no ha anunciado los pliegos de condiciones que regirán la licitación para la entrada en la TDT, aunque empresarios del sector de las telecomunicaciones ya han avanazdo su intención de recurrir ante los tribunales -en conversaciones con este periódico- en caso de que se produzca un previsible pucherazo. Todo ello, en un sector en el que el Tribunal Supremo ya cerró nueve canales por un recurso de operadores del sector.

Tiempos cambiantes

Lo que parece claro a estas alturas es que Contreras no es tan habilidoso con la estrategia mediática como lo fue el otro de Los Migueles, el fallecido Miguel Barroso, quien fuera secretario de Estado de Comunicación cuando se entregaron las licencias de LaSexta y Cuatro; y cuando se emprendieron distintas operaciones para que el PSOE de Rodríguez Zapatero ganara influencia en el sector mediático.

Contreras se ha movido por Madrid durante meses e incluso ha preguntado a empresarios presentes en la TDT por el valor de una licencia para sopesar una posible compra o alquiler para Prisa. Al final, eso derivó en un proyecto con un presupuesto inicial de 20 millones de euros (“eso no da ni para 5 minutos en televisión”, dice Oughourlian a Expansión”), infinidad de tertulias -la Intereconomía de Pedro, decía con sorna un directivo del grupo- y una bomba en su interior que ha explotado en Prisa, en cuyas redacciones ya existía un runrún con los gestores del grupo por su toma de decisiones.

Ese grupo de directivos -con Carlos Núñez a la cabeza- no sólo idearon esta televisión informativa, sino que también integraron LACOprodutora -fundada por Contreras- en Prisa y consintieron o protagonizaron ataques constantes que se lanzaron desde el grupo a otros medios. No sólo a partir de peones como Idafe Martín, hoy asesor de Moncloa que provocó quejas formales como la de Vicente Vallés; sino también mediante agresivas declaraciones contra los pseudo-medios del propio Núñez, cuya continuidad en el cargo se ha visto muy comprometida. 

Quisieron actuar en contra del máximo accionista (29,7%) y les ha ganado su primera batalla. Es cierto que ya hay ruido de sables de cara a la Junta de Accionistas y se especula con alguna acción hostil que cuente con el apoyo del Gobierno. Pero esas son, de momento, posibilidades, no realidades. Lo cierto, a día de hoy, es que Oughourlian ha vuelto a ganar una guerra en Prisa, donde ya ‘mató’ a José Luis Saiz, a Juan Luis Cebrián, a Javier Monzón, a Roberto Alcántara… y a unos cuantos más, de rango menor, que se cruzaron en su camino. Habrá quien piense que en España gobierna la política, al hilo de hechos recientes como la toma de Telefónica o la operación Indra-Hispasat. En Prisa, lo que más pesa actualmente, es el capital.

Actualización: a media mañana, dimitía Carlos Núñez, arrinconado. Contreras ha sido despedido. Oughourlian lo ha apostado todo al negro.