Mira que es difícil poner de acuerdo a la APM (Asociación Profesional de la Magistratura) y a JyJpD (Juezas y Jueces para la Democracia); casi tanto como que la AF (Asociación de Fiscales) y la UPF (Unión Progresista de Fiscales) firmen un comunicado conjunto. Pues bien, este Gobierno ha obrado el milagro.
Todas las asociaciones de jueces y fiscales, conservadoras, progresistas y otras de colores menos intensos han avalado un comunicado en el que piden "que las instituciones y representantes públicos respeten y respalden la labor de los jueces y magistrados, evitando comentarios que puedan socavar la confianza en nuestro sistema judicial".
El escrito viene a cuento de las manifestaciones contrarias a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), por la que se revoca la sentencia que condenó en febrero de 2024 al futbolista Dani Alves a cuatro años de cárcel por un delito de agresión sexual, por parte de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, y, en especial, de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero.
Este fin de semana, en tono mitinero, Montero dijo que la sentencia del TSJC era "una vergüenza", calificativo que reiteró, porque "antepone la presunción de inocencia al testimonio de mujeres jóvenes y valientes que han denunciado a los poderosos y a los famosos".
Hasta el editorial de este lunes del progubernamental El País ha calificado de "desafortunada" la frase de Montero. En realidad, las palabras de la vicepresidenta, más que un ataque a la sentencia, son una andanada al Estado de Derecho.
Lo más grave en las manifestaciones, jaleadas por sus seguidores, de la vicepresidenta Montero no es que cuestione una sentencia judicial -cosa ya de por sí insana para la democracia- sino la razón por la que la califica de "vergüenza". Montero no entiende, o no quiere entender, que para condenar a alguien hacen falta pruebas. Que el juez o el tribunal tiene que demostrar que alguien es culpable para condenarle. Si no se entiende eso, es difícil que se entiendan cosas más complejas. Pero aquí estamos ante el tuétano de la democracia.
Exhibir sin pudor la desigualdad ante la ley es algo propio de los que desconocen las bases del Estado de Derecho. Eso es justamente lo que ha hecho la vicepresidenta Montero
La esencia de la ley del sólo el sí es sí, norma que luego ha servido para acortar la estancia en prisión de centenares de violadores, era precisamente esa: el testimonio de la victima está siempre por encima de las pruebas. No hacía falta que se demostrara la culpabilidad del supuesto agresor, ya que la verdad estaba de parte de la victima en cualquier circunstancia.
La sentencia del TSJC cuestiona justamente la base del anterior veredicto de la Audiencia Provincial de Barcelona, en el sentido de que la versión de la victima resulta poco "fiable" y, por tanto, es insuficiente para socavar la presunción de inocencia del acusado. Es decir, que el TSJC devuelve el caso Alves al criterio que debe guiar la acción de la Justicia, en el que hay dos principios esenciales que sólo se vulneran en los estados totalitarios: la presunción de inocencia y el in dubio pro reo (en caso de duda se favorece al acusado).
El Gobierno de coalición con Unidas Podemos generó no sólo un bodrio legal, sino una concepción de la justicia propia del populismo. Se puso el prejuicio político por encima de la ley y todo ello con el fin de amoldar un reparto de poder que suponía dar vía libre a las tesis maximalistas de Irene Montero. En definitiva, otra cesión más de Sánchez para mantenerse en el poder.
Dar marcha atrás en esa concepción antijurídica es muy complicado. Pero exhibir sin pudor la desigualdad ante la ley es algo propio de los que desconocen las bases del Estado de Derecho. Eso es justamente lo que hizo la vicepresidenta Montero este fin de semana y aún no ha rectificado.
Te puede interesar
10 Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registradoLo más visto
- 1 Los socios de Contreras demandan a Oughourlian por blindarse
- 2 El tiempo para no cerrar Almaraz, se agota
- 3 Digi estudia ofrecer más deporte en su TV: ¿fútbol 'lowcost'?
- 4 Luis García Montero y las viudas vituperadas
- 5 La Fiscalía pide seis años y medio de cárcel para el teniente coronel Oliva
- 6 Otra actriz de La Promesa se marcha y defiende a sus guionistas
- 7 Las 'chapuzas' sobre el mapa de la guerra comercial de Trump
- 8 Una actriz de Sueños de libertad anuncia su embarazo
- 9 Zapatero: "No me siento nada orgulloso de nuestra especie"
hace 1 día
Genial comentario Mare.
Gracias!
hace 1 día
Y las pruebas son imprescindibles en todos los procesos judiciales, aunque en algunos más que en otros…..
hace 2 días
Ilustrada, divertida y oportuna aportación Mare.
Zenkiu.😉
hace 2 días
“—Venid acá, señor buen hombre —respondió Sancho—: este pasajero que decís, o yo soy un porro o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la puente, porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y siendo esto así, como lo es, soy de parecer que digáis a esos señores que a mí os enviaron que, pues están en un fil las razones de condenarle o asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es alabado más el hacer bien que mal. Y esto lo diera firmado de mi nombre si supiera firmar, y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador de esta ínsula, que fue que cuando la justicia estuviese en duda me decantase y acogiese a la misericordia, y ha querido Dios que ahora se me acordase, por venir en este caso como de molde.”
El Quijote, capítulo LI de la segunda parte.
Hasta Sancho Panza, que no sabía ni firmar, tenía claro, cuando por fin le llegó la hora de gobernar su ansiada ínsula, lo que era el in dubio pro reo. Qué pena que estemos en manos del sanchismo de Sánchez y no del de Sancho Panza.
hace 2 días
INSISTO, REITERO Y ME RATIFICO en esto :
Una de las peores herencias que nos dejará el SANCHISMO – cuando se extinga y deje de existir – será la degradación de importantes instituciones de peso: FGE, TC , CIS y otros máximos Órganos del Estado que se han deshonrado hasta un extremo que será muy difícil de recuperar su dignidad, respetabilidad y honorabilidad cuando el PLAGIADOR PSICÓPATA y su recua dejen la Moncloa … que ojalá sea lo antes posible.
hace 3 días
Alguien en su sano juicio, incluido usted señor García Abadillo , puede creer por un solo momento que esta mujer se ponga como una hidra de los bajos fondos y suelte andanadas desvergonzadas contra la Justicia española?
Si las señora Montero no se ha rectificado todavía en el inmenso despropósito, es simplemente porque no actuó por propia iniciativa; detrás, como siempre, se percibe claramente la mano que mece la cuna diabolica de la política española actual; la mano del número UNO
hace 3 días
Arrabaleramente vocifera «VERGÜENZA» Marichus Montero, la LOLA FLORES DEL CONGRESO QUE DEJÓ A ANDALUCÍA PARA EL ARRASTRE, cuando estuvo de Consejera de Hacienda y Economía en tiempos de Chaves y aún tiene la cara dura de presentarse como Candidata a la Junta de Andalucía. Menos mal que los andaluces saben muy bien del pie que cojeas PÁJARA ROJERAS.
«VERGOÑA, pura VERGOÑA» es este ADEFESIO CON FALDAS A LO FARALAES y semblante de DESCARADA MUÑECA DE GUIÑOL SANCHISTA BIEN PAGA con Nuestros Sacrosantos Impuestos.
hace 3 días
Se llama mediocridad, eso que abunda tanto en la derechona …
hace 3 días
En este caso,como en otros muchos de similar naturaleza,lo que se sustancia es si un hombre actuó con una mujer de un modo opuesto a lo que ella deseaba,habiéndole dado muestras de ello.Así que todo estriba en si se dieron o no estas circunstancias.Todo lo demás es demagogia.
También cabría expresar el descontento de muchos hombres,e incluso el de algunas mujeres,en que en el caso de tratarse el proceder de una mujer respecto a un hombre no se utilicen las mismas medidas de comproación y de sanciones si procedieran.
hace 3 días
Se llama mediocridad, eso que abunda tanto en la izmierda…