De Valladolid tenía que ser la joven intérprete Rocío Suárez de Puga, protagonista de Valle Salvaje, serial de época que produce Bambú (La Promesa, La Favorita 1922) y emite La 1 de TVE de lunes a viernes (16.15 horas). Aunque este miércoles 26 de marzo empezó, según RTVE, la segunda temporada de Valle Salvaje, lo cierto es que ya lo hizo hace una semana, el jueves 20, con el episodio número 121.

Aunque eclipsada por Sueños de libertad (Antena 3) y La Promesa, este título ambientado al norte de España a finales del siglo XVIII está disponible en Netflix dentro y fuera de nuestras fronteras desde su estreno a mediados de septiembre. En cierto modo, Valle Salvaje se adelantó a Regreso a Las Sabinas (Disney+) como la primera serie diaria española de una plataforma. Durante esta última semana, la segunda temporada de Valle Salvaje (5 episodios lleva) se ha convertido en la cuarta serie más vista de Netflix España. Por delante, la británica Adolescencia (1), la estadounidense La residencia (2) y la colombiana Medusa (3); todas ellas, a diferencia de Valle Salvaje, entre lo más visto a nivel mundial.

No fue un inicio fácil para Valle Salvaje, relegada a las 18.30 horas tras La Moderna y La Promesa. Ahora, tras el precipitado final de La Moderna, Valle Salvaje hace dupla con La Promesa, con la que comparte productora, guionistas (Ruth García), directores (Miguel Conde) y equipo técnico (no así actores).

Pregunta.- Rocío, esos aires de cambio que se promocionan, ¿cómo son? ¿Huracanados?

Respuesta.- Huracanados. Esto es una tempestad constante. Cuando crees que sale un poco el sol y estás ahí a gustito, de repente… O la inmensa lluvia o tormenta, horroroso. 

P.- Es tu primera serie diaria y tu primera serie como protagonista. ¿Qué tal el ritmo?

R.- Complicado, exhausto, la verdad, pero muy bien. Muy bien acompañada por el equipo y por los compañeros.

P.- Rodáis en plató a las afueras de Madrid, pero también en exteriores. ¿Sólo grabáis en Madrid o también os trasladais fuera de la Comunidad de Madrid para grabar esos exteriores?

R.- Nos vamos a Segovia, a La Pinilla. Ahí tenemos el decorado de las casas. Los exteriores están allí.

P.- ¿Qué puedes avanzar del extraño triángulo amoroso que tiene tu personaje con los dos hermanos?

R.- Toda la trama que se estuvo sosteniendo durante toda la primera temporada, que es el miedo a ser descubiertos, ‘por favor, no’, que Julio de repente nos pille va a desencadenar… si ya estaba complicado, más todavía. A estos personajes les toca sufrir todavía un rato largo.

P.- Valle Salvaje se emite en La 1. Ha cambiado de horario a las 16.15 horas. También está disponible en Netflix, tanto en España como fuera de España. ¿Has recibido comentarios de seguidores de, por ejemplo, Latinoamérica?

R.- Sí, mogollón. Es una comunidad increíble. Yo todos los días tengo mensajes en mi Instagram, y eso que yo no soy muy activa en redes, pero todos los días, y no me da [tiempo] para contestar a todos, pero desde aquí agradezco el cariño y apoyo.

P.- ¿Cómo definirías a tu personaje? Valle Salvaje es una serie de época, no tanto histórica, y tu personaje es un poco avanzado también. Representa el feminismo, conecta con el presente. Hay que ajustarse un poco a la época, a lo que las mujeres podían o no podían hacer, pero a la vez hay personajes rebeldes que se rebelan contra un matrimonio concertado, contra lo que se espera de una mujer a finales del siglo XVIII.

R.- Es una protofeminista [se ríe]. Adriana no se puede independizar de su contexto, ni de lo que eran las mujeres. Es más, en su centro está también su trama amorosa, pero dentro de todas estas condiciones sí que se va revelando y no está de acuerdo con su matrimonio concertado. El riesgo no era ser pillada, por el honor y la honra; el riesgo iba más allá en una época en que las mujeres podían ir a la cárcel por una infidelidad.

P.- ¿Qué trama o dinámica entre personajes disfrutas más?

R.- Disfruto mucho rodando con Sabela [Arán] porque esta dinámica entre tía y sobrina es fuego a tope; Adriana, que es tan contenida y pone límites, pero cuidando siempre al resto; con su tía va a piñón y de repente empiezo a notar cosas como enfado que yo, Rocío, no trabajo en mi vida, y eso me gusta.

P.- ¿La escena más dura que hayas rodado en Valle Salvaje hasta el momento?

R.- La muerte de mi padre fue muy dura [en el primer capítulo]. La primera noche de bodas fue muy dura. Yo no he dejado de sufrir. Adriana no ha dejado de sufrir. Ha habido mucha lágrima y mucho chocolate y mucha risa después para poder compensarlo.