Cualquier tipo de expresión artística, desde la más básica a la más compleja, guarda su fundamento en el proceso comunicativo. Los mensajes mutan, evolucionan, se enriquecen o empobrecen en función de los actores emisores y receptores. Este proceso acaba creando una especie de sinergia necesaria para la supervivencia del arte. En ese contexto se ha movido siempre Andreu Buenafuente, archiconocido por su rol de comunicador, que en los últimos tiempos está dejando aflorar su faceta como artista.
La última exposición del de Reus, que se puede visitar hasta el 5 de enero en la galería Art Enllà del barcelonés barrio de Gràcia, es una buena muestra de las inquietudes artísticas que alberga este showman multidisciplinar. Un recorrido a través de los distintos estados de ánimo acumulados durante la época de la pandemia y post pandemia.
De sobra era conocido su talento como dibujante, que le ha valido la publicación de dos libros de ilustraciones: No entiendo nada (Reservoir Books, 2015) y Reír es la única salida (Harper Collins, 2020), o colaboraciones como viñetista en el New York Times. Sin embargo, a través de las últimas exposiciones en las que ha participado, empezamos a descubrir un Buenafuente pintor más abstracto, donde la forma pierde en favor del color y la experimentación. Paul Klee, Ígor Kandinsky o Joan Miró componen un abanico de influencias entre las que, presumiblemente, se ha inspirado el pintor que se define como autodidacta 100%.
El camino del arte es largo pero muy bonito. Cuando consigues expresar un sentimiento con el arte, el placer es incomparable, mágico, casi eterno
Andreu BUENAFUENTE
En Punts suspensius conocemos la versión más íntima del comunicador catalán gracias a la expresión pictórica de su estado emocional, produciendo tensiones , desprendimientos, saturaciones y vacíos, donde la subjetividad invita a la prolongación y al suspense de obras en las que la individualidad complementa al colectivo y viceversa. Un juego hipnótico de puntos que se unen y se separan en una explosión de psicodelia colorista, coqueteando de una forma primitiva y efectiva con los sentidos del espectador. Unos puntos suspensivos que bucean en la abstracción geométrica para alargar los diferentes significados de esta conversación visual.
Andreu lleva más de 30 años experimentando con otras formas de comunicación a través de la diversidad creativa que ofrecen las artes plásticas. Una pasión que ha cultivado de manera simultánea al éxito que ha cosechado como una de las grandes figuras de cabecera en radio y televisión.
El Buenafuente artista nos invita a un mundo interior en el que pigmento y el trazo son los personajes principales. Utiliza el color como transmisor de emociones y sentimientos, un caos aparente que se va ordenando de manera autónoma. Un viaje de emociones donde el espectador entra en el código pictórico que propone el 'showman', demostrando ser capaz de completar este proceso comunicativo también como artista.
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